Transformando el armario en un rincón de lectura

Elaine es la autora de esta magnífica idea en la que se han seguido tres pasos muy básicos: limpieza del armario, restauración de paredes y suelo y decoración del nuevo espacio obtenido. ¡Voilà! Un rincón de lectura para los más peques.

Transformación armario

No suele ocurrir -sobre todo en las casas de ahora- que las familias vayan sobradas de armarios empotrados en el hogar y decidan darle una utilidad completamente diferente a ese hueco escondido en la pared. Sin embargo, la diseñadora gráfica Elaine nos ha dejado desde Canadá este magnífico ejemplo de cómo podemos convertir un armario que tan solo era un trastero lleno de polvo en un precioso rincón de lectura para los más peques o, incluso, para los adultos. Nosotros decimos la función que queremos darle al armario y nosotros lo redecoramos en consecuencia.

En este caso, era obvio que el armario no se estaba aprovechando demasiado y que podía prescindirse de él, por lo que me parece muy acertada esta idea que os presento a continuación. La reforma ha sido muy básica, por lo que cualquiera puede seguir los pasos de la diseñadora, sobre todo porque nos ha dejado amablemente las instrucciones de cómo proceder en su blog. En cualquier caso, resumo que lo importante en primer lugar es vaciar todo el armario -y ahí la tarea más tediosa de todas. Aprovecharemos, eso sí, para hacer una limpieza y tirar todo aquello que no nos valga, bien a la basura, bien lo vendamos o directamente lo regalemos.

Cuando hayamos conseguido tener el armario completamente vacío nos pondremos manos a la obra en función de lo que queramos convertirlo. Como ya he dicho, Elaine decidió crear un pequeño rincón de lectura para su hijo; pero tal vez, vosotros tengáis una necesidad diferente. Al final, la decoración y el mobiliario serán distintos según la nueva función que le otorguemos al armario, pero aun así todavía podemos imitar los primeros pasos de la diseñadora sea cual sea nuestra gran obra final. Por ejemplo: desarmar el armario. Por ello entendemos la retirada de las puertas, del perchero y de todos aquellos elementos que componen el interior del armario, de forma que lo que acabemos encontrándonos delante sea un simple hueco vacío en la pared sin nada de por medio.

Conseguido esto, lo siguiente ya consiste en empezar a modificar algunas cosas: el suelo. Elaine tuvo la suerte de que todo el dormitorio del niño estaba previamente enmoquetado, por lo que el interior del armario era perfecto para sentarse y disfrutar de una buena lectura. Si no es nuestro caso, tendremos que valorar la opción de enmoquetar al menos ese cachito de suelo de nuestro armario o bien buscar algún tipo de solución (tal vez una alfombra) que haga más cómoda y agradable la estancia en el armario.

Seguiremos con las paredes; aunque estén ya pintadas o sean totalmente blancas necesitarán una nueva capita de pintura seguro. El color puede ir a juego con el resto del dormitorio, sacar el lado más infantil del cuarto, o buscar una total armonía que invite a la relajación y a la lectura. En este caso, la diseñadora optó por papel pintado -mucho más cómodo y rápido- y decoró el interior del armario con un color gris neutro pintado en bandas anchas horizontales. Con ello consiguió que definitivamente lo poco que quedaba de armario allí dentro acabara por esfumarse. Ahora se había convertido en una minúscula habitación extra.

Suelo y paredes decorados, solo faltaba el mobiliario y aquí es donde cada uno debe seleccionar qué es lo que más le conviene según lo que haya decidido hacer con su armario. La idea de un rincón de lectura es muy atractiva porque encaja perfectamente con las dimensiones del armario: así, no echamos en falta más espacio ni más nada. Por lo que, si no vamos a seguir el ejemplo de la diseñadora y queremos buscar nuestra propia originalidad, os recomiendo pensar muy bien qué otra función es compatible con el tamaño de vuestro armario.

Para el rincón de lectura como observáis en la fotografía, Elaine supo que no podían faltar estanterías y por eso aprovechó un lateral -el que estaba a la vista entrando en la habitación- para colocar un serie de estanterías estrechas o baldas para cuadros de las que hablábamos el otro día en Vivirhogar y ahí colocó los libros preferidos del peque no a modo de estantería sino más bien a modo de expositor, es decir con las carátulas de los libros hacia adelante. Esta idea es genial porque no solo estamos almacenando los libros sino que al mismo tiempo los estamos empleando como forma de decoración y el colorido que le aportan al interior del armario le da todo el carácter infantil que necesitaba esta nueva estancia.

Era obvio que la nueva salita tendría su propio punto de iluminación así que encontramos también la instalación de una graciosa lamparita colgada a baja altura para que los más peques puedan llegar hasta ella sin problemas y, con esa única luz, observamos que es más que suficiente para una grata lectura nocturna. El resto es solo una decoración extra para hacer más acogedor este lugar; estoy hablando de ese conjunto de cuadros de diferentes tamaños y formas que la diseñadora ha colgado en la pared frontal formando una especie de puzzle, con imágenes, fotos familiares y mensajes positivos. Tal vez, le haya faltado colocar algún pequeño asiento para rematar, pero dado que el tamaño del armario sigue siendo reducido la idea de colocar un par de cojines grandes en el suelo me parece igualmente válida. Sobre todo si el nuevo rincón está pensado para los más peques.

¿Qué os ha parecido?

Fuente: Visual Meringue

Fotos: Pinterest

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