Un martillo con mango imantado: ¡que no se te caigan los clavos!

¿Harto de que se te caigan las cosas al suelo mientras estás trabajando en tareas de bricolaje? Las herramientas imantadas nos ofrecen mayor comodidad y practicidad y ahora ha llegado el martillo magnético.

Que cada uno le encuentre la utilidad que desee, pero este martillo indudablemente presenta una gran ventaja respecto a sus hermanos gemelos y por ello es una herramienta indispensable en la caja de herramientas de cualquier manitas en casa. Después de todo, el martillo es un utensilio que el que más o el que menos tiene guardado entre sus pertenencias de bricolaje, pero sin duda éste que os presento aquí pone en evidencia que existen diferencias notables entre los de su especie, y es que nos encontramos ante un martillo de orejas, también llamado martillo galponero o de uña; y aunque el nombre no os suene de nada, se trata de ese típico martillo con dos cabezas: una cara plana para clavar clavos y la otra ranura para sacarlos. Su particularidad: es un martillo magnético con el mango imantado.

Cuando estamos inmersos en la faena, suele pasar que los tornillos, las tachas y otro tipo de instrumental diminuto se nos resbalan entre los dedos y se nos caen, y luego es toda una hazaña encontrarlos en la inmensidad del suelo. Sobre todo, da mucho coraje estar a punto de clavar una punta y mientras con una mano la sujetas, la otra agarra el martillo -sin suponer que estamos además encima de una escalerita- y suele suceder que al golpearlo o antes de hacerlo, el clavito se rebela contra nuestra voluntad y acaba nuevamente en el suelo y, lo que es peor, el martillazo lo recibe tu mano.

Igual esto nos ocurre una de cada diez veces, pero basta que suceda para maldecir a los mil demonios. Un martillo imantado como este es la solución ideal para este pequeño problema. Los clavos, tachas y demás se agarran firmemente en la base del martillo; basta acercarlo un poco para que los succione como un aspirador y los deje bien agarrados en su parte inferior, y así nos evitamos tenerlos en la mano mientras trabajamos o incluso en la boca, porque también hay quien se lleva el material entre los dientes porque le faltan manos. El imán hace mucho más práctico el martillo y completa su función. Es algo que ya habíamos visto en otras herramientas como los destornilladores para mejorar nuestra experiencia como manitas del hogar. Y la verdad es que fue un gran paso. Ahora falta ver si en la práctica, el martillo imantado se vuelve tan útil como pinta en la teoría.

Fuente: Jungsoopark
Vídeo: Youtube.com

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