Evitar y tratar los males de la madera

Las polilla y los algavaros tienen la misma forma de actuar que la termita y la carcoma, es decir, poniendo huevos en la madera para que sus larvas se alimenten de ella. Es por dicha razón que hay que tomar algunas prevenciones para evitar el daño de la madera. En dicho sentido hay tres tareas fundamentales para conseguir el objetivo: La detección temprana, prevención de la humedad y limpieza de las habitaciones.

Termita, un gran enemigo

Termita, un gran enemigo

La madera tiene grandes enemigos con los que luchar: la termita, la carcoma, las polillas y los algavaros. Quizás los dos primeros sean más conocidos, sin embargo, no por eso los dos últimos son menos peligrosos.

Las polillas y los algavaros tienen la misma forma de actuar que la termita y la carcoma, es decir, poniendo huevos en la madera para que sus larvas se alimenten de ella. Es por dicha razón que hay que tomar algunas prevenciones para evitar el daño de la madera.

En dicho sentido hay tres tareas fundamentales para conseguir el objetivo: La detección temprana,  prevención de la humedad y limpieza de las habitaciones.


Para detectar la aparición y prevenir la llegada de estos insectos xilófagos, es necesario que llevemos una limpieza regular de las instancias en donde aparezca la madera. Debemos tener cuidado de que la humedad no se haga presente en ella, razón por la que es fundamental ventilar regularmente las habitaciones.

Sin embargo, como dijimos, detectar la aparición para actuar de forma rápida es una de las tareas fundamentales.

Para ello debemos tener en cuenta que en maderas como el roble, el abedul, el castaño y el haya (maderas frondosas), la señal de que estos intrusos están presentes son: el polvo fino en la superficie y las perforaciones circulares externas.

En cuanto a la forma de tratarlos, no siempre son  efectivos los tratamientos si no los utilizamos a tiempo. Pero en ese caso, lo que debemos hacer es adquirir un insecticida específico para la especie que se encuentre en nuestra madera, limpiar las zonas que fueron dañadas por dichos insectos e inyectar  el producto en los agujeros y galerías donde aniden las larvas.

El último paso es el de colocar con un pincel el producto sobre la superficie para reforzar el tratamiento.

Además de las termitas, las carcomas, las polillas y los algavaros, el hongo también puede ser muy peligroso para las superficies de madera, aunque no es tan frecuente como los otros.

Sin embargo,  a pesar de eso, podemos tomar algunos sencillos recaudos para evitar su aparición. Estas son: Evitar la falta de ventilación, la oscuridad, el calor y la humedad.

En caso de que aparezcan, también existen en el mercado productos fungicidas que se colocan en la madera, luego de retirar los hongos tras rascar y cepillar las partes perjudicadas.

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