Reparación y pulido de muebles de madera

Muchas veces tenemos muebles de madera rotos y no sabemos que hacer con ellos. Algunas herramientas nos permiten solucionar esos problemas en los muebles, causantes de la pregunta del millón: ¿Lo guardo o lo tiro? Conociendo algunas técnicas fáciles de reparación y pulido de la madera, podemos conseguir restaurar varios de nuestros muebles y dejarlos casi como nuevos.

Muebles rotos

Muebles rotos

¿Quién no se ha visto envuelto, alguna vez, bajo el dilema de qué hacer con un mueble de madera roto?

Mesas, sillas, en la mayoría de los casos, roperos, escritorios, en otros. La resolución a ese dilema puede ser muy sencilla si contamos con algunas herramientas que nos permitan solucionar esos problemas en los muebles, causantes de la pregunta del millón: ¿Lo guardo o lo tiro? Conociendo algunas técnicas fáciles de reparación y pulido de la madera, podemos conseguir restaurar varios de nuestros muebles y dejarlos casi como nuevos.

En principio, enlistaremos una serie de habituales problemas que podremos solucionar de muy fácil forma

  •  La carcoma. Seleccionaremos un producto de tratamiento. A la hora de hacerlo, prestaremos atención a que el tinte se asemeje al de la madera que vamos a reparar. Deberemos insertar este producto en los agujeros que produce la carcoma. Notaremos que se extiende por todo el mueble gracias a su propiedad capilar.
  • Pata rota. Ya sea para mesas, sillas o patas de distintos tipos de muebles, lo que deberemos hacer es unir las dos partes con cola blanca para madera y mantenerlas juntas utilizando una cuerda. Taladraremos dos agujeros en el lugar de la reparación y deslizaremos dos espigas con el fin de reforzar el montaje. Cerraremos la que sobresalga cuando haya secado.
  • Pie resquebrajado. Perforaremos un agujero perpendicular a la fisura donde ira después un tornillo: fresar una cavidad para la cabeza del tornillo. Separaremos los bordes de la fisura con un destornillador, llenándolo de cola para madera y colocando el tornillo. Por último, cubriremos la cabeza con pasta de madera.

Una de las posibilidades, después de que realicemos alguna de esas tareas, es que nos queden montajes defectuosos. Para solucionar ello, tendremos que limpiar los montajes encolados con un trapo y agua caliente. Desmontarlos, eliminarle la cola y limar. Reconstruiremos luego el montaje con un calce, manteniendolo unido con una cuerda.


Muchas veces, más allá de las refacciones que podemos hacerle, lo que nuestros muebles necesitan es una buena pulida para que recompongan su brillo. Ello también es muy sencillo, y nosotros mismos podremos hacerlo de la siguiente forma:

Pulido

Pulido

Usaremos un calce de pulido con los ángulos redondeados para pulir a mano. Consiste en un bloque alrededor del cual enrollará el papel abrasivo. En caso de que debamos pulir piezas redondeadas, lo haremos con una tira de papel abrasivo de 4 cm. de ancho. El papel abrasivo que utilizaremos será aquel con el grano adaptado. Lo iremos puliendo con un papel cada vez más fino.
Lo que haremos a continuación es mojar ligeramente la superficie con una esponja para que los poros se hinchen al absorber la humedad cuando ya esté perfectamente lisa y sea suave al tacto. Cuando la madera se seque, podremos pulir las fibras que se hayan levantado, y quitaremos el polvo con un trapo y aguarrás. Si se trata de maderas de poro grueso (castaño, nogal, roble o fresno), aplicaremos un tapaporos, de pasta incoloro, que tendremos que extender en toda la superficie con movimientos circulares. Tendremos que dejarlo secar, aproximadamente 10 horas, y lo volveremos a pulir suavemente con un papel muy fino.

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