Tratamiento natural de la madera

La madera es un material muy utilizada para las bioconstrucciones, sin embargo, la mayoría de los productos que se utilizan para su conservación y tratamientos, están hechos por sustancias sintéticas que contaminan el medio ambiente. Entonces, ¿Cómo protegemos la madera sin destruir al medio ambiente? Sencillo, con un protector natural.

Cómo proteger la madera de forma natural

Cómo proteger la madera de forma natural

La madera es uno de los materiales más utilizados en el mundo de la construcción. Lo usamos para grandes construcciones, casas, en los techos, para la decoración, pisos, tanto dentro o fuera del hogar, pero sobre todo, también, para la bioconstrucción.

Es que la madera tiene muchas características importantes que nadie puede dejar pasar. Se trata de un material perdurable, pero que además cuenta con terminaciones estéticas muy pero muy agradables. Sin olvidarnos de que es un elemento económico y ecológico, como decíamos anteriormente.

El único problema radica en que la madera, a pesar de ser un material muy versátil, es muy delicada. Debemos cuidarla si queremos que sea perdurable. Y a partir de este punto es que aparece una contradicción. Se trata justamente de que la madera es un material muy utilizado para las bioconstrucciones, sin embargo, la mayoría de los productos que se utilizan para su conservación y tratamientos, están hechos por sustancias sintéticas que contaminan el medio ambiente. Entonces, ¿Cómo protegemos la madera sin destruir al medio ambiente? Sencillo, con un protector natural.


Los protectores naturales deben ser efectivos contra insectos y hongos; inocuos para el medio ambiente, personas y animales domésticos; compatibles con la aplicación posterior de pinturas y barnices; no dejar olor ni color residual; mantener su acción protectora y tener propiedades ignifugantes.

Uno de estos tratamientos, por ejemplo, es el Bórax.

El Bórax está compuesto por agua, sal bórica y extracto de almendras amargas. Se prepara disolviendo 300g de sal bórica en un litro de agua y añadiendo el extracto de almendras, removiendo fuertemente.

Este tratamiento puede aplicarse en maderas internas y externas, con pincel, brocha o inmersión, luego de realizar una buena limpieza a la superficie.

Tanto las maderas internas como externas son atacadas por agentes degradantes, estos las embisten en mayor o menor medida dependiendo de la ubicación de la madera. De acuerdo al grado de ataque que reciba la madera, será mayor o menor su durabilidad. Para evitar eso, y poder contar con maderas de larga durabilidad, este tratamiento es  muy efectivo para que la madera pueda resistir a los agentes degradantes, que en el exterior, por ejemplo, son el calor, la humedad, el sol o la lluvia.

Es necesario que una vez que hayamos tratado a las maderas, las mismas sean protegidas mediante la aplicación de aceites naturales o pinturas ecológicas, para aumentar su protección aún mucho más.

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