Una casita de cristal… ¡totalmente transparente!

Está situada en Japón, ha sido diseñada por Sou Fujimoto y ha puesto en jaque el concepto de privacidad que guardan los hogares convencionales. La casa está abierta al aire libre y sus escasas paredes son de cristal, pero ésta no es su única extravagancia… ¡sigue leyendo!

No es el primer arquitecto que lucha contra la naturaleza de la privacidad para ofrecer al mundo algo radicalmente distinto. Pero hay que reconocer que el japonés Sou Fujimoto ha ido mucho, pero mucho más allá. Quiero llegar a recordar otros diseños extravagantes de casas originales hechas de cristal donde no había un solo rinconcito que no fuera iluminado por la luz del sol, pero después de todo uno podía contar con paredes y muros -de cristal- y eso hacía que ya se acercara un poco más al concepto que todos tenemos de casa o de hogar. La pequeña vivienda unifamiliar que os traigo hoy gracias a las fotografías de Iwan Baan ha querido saltar nuevas barreras y ha suprimido la gran mayoría de paredes, creando un edificio prácticamente al aire libre, de acero y cristal, con una transparencia impoluta que asusta, sobre todo para los que sufran vértigo.

La casa cuenta con una planta de apenas 30 metros cuadrados, lo que explica que su creador haya tenido que construir varias plantas hacia arriba, pero este edificio no funciona como cualquier otro convencional. No se trata de una superposición de pisos lineales, dispuestos al uso de sus dueños, sino que realmente se ha concebido como un compendio de salas, o de pequeñas plataformas, unidas unas con otras a través de decenas de tramos de escaleras con pocos escalones. De forma que cada sala -la cocina, una habitación, un lugar de descanso, un rincón de lectura…- se han diseñado como espacios independientes unidos con el resto a través de pasillos y escaleras. El diseño, hay que reconocerlo, es una genialidad.

casa cristal

Cada una de estas plataformas o “salas” apenas supera los diez metros cuadrados. Se ha tratado así de aprovechar al máximo el espacio disponible, creando una vivienda muy versátil donde se combinan a la perfección lo visual y lo funcional, y donde cada una de sus múltiples estancias pueden verse ampliadas y adaptadas a diferentes usos. Excepto la cocina y el baño, que ya vienen amueblados acorde a esas necesidades, el resto de plataformas pueden convertirse en salas de espera, dormitorios, estudios o quién sabe qué. La casa cuenta con un bonito garaje en la planta inferior -al aire libre, por supuesto-, y se han aprovechado distintos huecos para crear elementos indispensables como los armarios. Con la galería de fotos que nos deja la web de Iwan Baan podemos maravillarnos con los resultados finales de este pequeño palacio japonés. Y os aseguro que vale la pena conocerlo a fondo.

El arquitecto ha comparado la distribución y el diseño de la casa con la estructura de un árbol: “Lo interesante e intrigante de un árbol es que las diferentes partes no están herméticamente separadas, sino conectadas unas a otras a su manera. Uno puede ver de una parte a la otra, ir saltando de rama en rama y mantener conversaciones con personas que estén en otras ramas. Estos son los momentos de riqueza que uno encuentra en un espacio tan denso”.

casa cristal interior

La casa es bonita y original, se mire como se mire. La única pega que los occidentales -y no occidentales- le encontraremos siempre es que no respeta de ningún modo nuestra privacidad: estemos cocinando, estemos durmiendo, estemos viendo la tele… cualquiera puede vernos desde la calle o la finca vecina porque no existen las paredes y, si existe alguna, esa es totalmente de cristal. Quiero creer que, al menos, el cuarto de baño se habrá diseñado dentro de unos mínimos parámetros de privacidad, no solo por cuestiones íntimas, sino también por higiene y estética; pero tampoco me extrañaría que siguiera la línea arquitectónica del resto de la casa y se mostrara al desnudo como una estancia más del hogar, después de todo, no serían los primeros locos en hacer algo así: Wonderwall ya revolucionó el mundo con esta idea en Chiang Mai, Tailandia.

Pues bien, esta casita de cuento no se halla en Tailandia sino en mitad de un barrio medio moderno de Japón. Su transparencia extrema fue en cualquier caso un deseo expreso de los clientes. ¿Y quién podría querer un hogar así? Pues una pareja joven sin hijos. Esperemos que cuando quieran iniciarse en el camino de la paternidad no se estrenen en esta casa, para espectáculo de todos los vecinos y transeúntes. Una casa que, vista la disposición de dependencias y la transparencia de cada una de ellas, nos recuerda fácilmente a una de esas graciosas casas de muñecas donde uno puede observar todo lo que ocurre en su interior. Su desnudez es un desafío a la geometría, convierte a esta casa en un edificio a medio construir, sin fachada ni paredes, y en cambio con una armonía y elegancia vertiginosas. Dentro de muchos años quién sabe, igual acabe convertida en Patrimonio de la Humanidad.

Fuente: Sou-fujimoto.net
Fotos: Iwan

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