¿Y si las bombillas durasen para siempre?

Desde 1901 una bombilla ilumina en California, soplada a mano y con filamentos de carbono

En un parque de bomberos en Livermore, California, existe una bombilla que se aferra a la vida y no acepta que el paso del tiempo pueda consumir su capacidad de brillar. Conocida a nivel mundial como la bombilla más antigua que sigue iluminando sin descanso desde el año 1901, esta incansable luminaria es una auténtica proeza que consigue retar y superar constantemente la durabilidad de las bombillas actuales.

Con una potencia inicial de 60 watios que hoy no alcanza los 4 debido al desgaste sufrido, la veterana bombilla fue soplada de forma tradicional y cuenta con un antiguo filamento de carbono de los que pasaron a la historia hace tantos años.

Se trata de un misterio sin resolver que hace cuestionar a los científicos dónde quedó el secreto de la durabilidad que no ha sido transmitido a las generaciones posteriores en el campo de la iluminación. Gracias a la proeza que supone permanecer tantas décadas encendida sin apenas interrupciones, esta centenaria aparece en el libro Guinnes de los Records y se ha ganado tanto el cariño como la divertida admiración de los vecinas de Livermore quienes se reúnen anualmente para celebrar el cumpleaños de la luminaria más antigua del mundo aunque no se ha logrado determinar el día exacto del inicio de su andadura.

Aunque se desconozca el día preciso, sí se sabe que ha estado encendida durante 24 horas al día desde entonces y así queda registrado desde hace algunos años cuando se instaló una cámara de vigilancia que la controla constantemente. Tal es la durabilidad de la bombilla que, en una interesante comparación con la vida real que tienen los productos fabricados en esta época de consumo desbocado, se puede afirmar que la centenaria de Livermore ha visto llegar y morir a varias cámaras de vigilancia mientras ella misma sigue intacta e iluminando el parque de bomberos que le sirve de guarida.

Esta bombilla brinda una oportunidad para hacer una reflexión sobre la pérdida de calidad de los productos de consumo y la posibilidad real existente, aunque no aprovechada, de fabricar objetos de alta durabilidad y calidad sorprendente por su alta resistencia. Cada objeto que usamos y desechamos es una amenaza para el planeta y nos crea una necesidad nueva de adquirir otro producto más moderno, más potente o más efectivo pero ¿es realmente necesario?.

Vídeo: Youtube

Vía: RTVE

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