Cerámicos y porcelanatos

En términos generales, el cerámico es una pieza que se conforma por una mezcla de arcilla y agua, que luego de somete a cocción y que cuenta con un tipo de terminación porosa, que se llama bizcocho. Por su parte, el porcelanato es más bien una masa uniforme a la que se le adhiere color y que, además, se puede confeccionar en distintas terminaciones.

Muchas veces sucede que se confunde lo que son los cerámicos con los porcelanatos. Sin embargo, estos tienen características y particularidades diferentes.

Cerámicos y porcelanatos

En términos generales, el cerámico es una pieza que se conforma por una mezcla de arcilla y agua, que luego de somete a cocción y que cuenta con un tipo de terminación porosa, que se llama bizcocho. En este punto, cabe destacar que algunas poseen una capa de esmalte, otorgándole una terminación lisa y suave al tacto, además de mayor resistencia a los golpes y las manchas.

En cambio, por su parte, el porcelanato es más bien una masa uniforme a la que se le adhiere color y que, además, se puede confeccionar en distintas terminaciones, como por ejemplo, lisa, rugosa o con textura.

El proceso de cocción a altas temperaturas al que está sujeto el porcelanato lo transforman en un material sumamente resistente, a la vez que su terminación permite un fácil mantenimiento y limpieza.

Asimismo, como generalmente suelen estar esmaltados -mate, brillante y satinado-, tienen la capacidad de ser sumamente impermeables, convirtiéndolo en una alternativa ideal para espacios como el baño o la cocina,
ya que no absorben ni grasa ni humedad.

Otro detalle importante a destacar es que las cerámicas y los porcelanatos que se utilizan para el piso son más pesados y duraderos que los que se usan para colocar en las paredes u otras superficies, dado que deben aguantar un mayor impacto producido por las pisadas o el peso de los muebles.

Otra cosa interesante de saber es que estos deben ser colocados siempre sobre el contrapiso, que a su vez debe estar bien firme y, sobre todo, nivelado. Al momento de su colocación debemos procurar que las juntas no sean menores a 3 mm. Además, no necesitan ser curados ni tratados luego de su colocación y llevan un zócalo en el mismo material o preparado especialmente para combinar con esa cerámica o porcelanato.

Lo que tienen a favor los cerámicos y porcelanatos es que ambos proveen resistencia, son fáciles de mantener y ofrecen una estética única. Además, son impermeables y están disponibles en infinidad de opciones y tipos que se adecuan a los diferentes ambientes, usos y tipos de decoración.

Lo que tienen en contra es que pese a su gran resistencia, sufren el desgaste y pierden el color en zonas muy transitadas, así como también se pueden marcar con golpes fuertes.

Vía│estiloambientacion
Foto│MrvJTod

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