Algo más que tazas

Adquiriendo una taza blanca, podremos personalizarla con la utilización de un mero rotulador e, incluso, para los más originales, podrá servirles como tarjeta postal para enviar a amigos y familiares.

Taza café

No es la primera vez que oíremos hablar de tazas personalizadas. Cualquier elemento hoy en día es digno de ser retocado manualmente y convertido en una obra de arte personal. Las tazas no podían ser menos. Lo cierto es que muchas de ellas ya vienen decoradas con imágenes chulas o frases graciosas, pero nosotros mismos podemos participar de esta originalidad y crear nuestros propios diseños sin ayuda de nadie. Nosotros mismos, con unos cuantos rotuladores, una taza blanca y una pizca de imaginación podemos empezar a crear nuestra propia colección de tazas para el desayuno u otros momentos del día. Si la imaginación no es nuestro punto fuerte, siempre podremos ayudarnos de imágenes sencillas que encontremos por Google o recurrir a nuestros símbolos y logotipos favoritos.

Tampoco es necesario ir muy lejos, es decir, no pretendemos crear toda una obra de arte para ser expuesta ante un jurado. Se trata de darle vida a nuestra taza blanca -o de otro color si así lo deseamos-, y por ello basta dibujar una carita alegre, un perro, unas letras… cualquier garabato que hagamos, por sencillo que sea, le dará un valor extra que jamás tendrá ninguna taza ya hecha: la personalización.

Investigando en Internet sobre las ideas de diferentes autores anónimos que han ido colgando sus fotografías y sus manualidades en la red, me he encontrado con una genialísima idea que, ahora sí, estoy seguro que no todos la conoceréis. La originalidad es el punto fuerte de esta otra función que se le ha otorgado a las tazas, la de utilizarlas como si se tratasen de cartas postales. Tal y como lo oís: el nombre que figura para este gran invento es el de “PostCup“, y se trata de utilizar tazas blancas como medio para escribir brevemente a nuestros amigos y familiares cuando estamos en otros lugares lejos de todos ellos.

Se sustituye las cartas y las tarjetas postales -que luego, al final, siempre acaban perdiéndose o en la basura- por genialísimas tazas que se conservarán mucho mejor en los armarios. El inventor de esta idea utilizaba tazas blancas que venían ya con un diseño especial con forma de carta -con renglones para escribir- y la verdad es que el resultado, si indagamos un poco por la red, veremos que es genial. Aunque no sé dónde se podrían adquirir estas tazas tan originales, se me ocurre que al visitar cualquier país extranjero, siempre podremos adquirir una taza blanca con el escudo del lugar, el nombre o el emblema de la ciudad y escribir unas cuantas letras por el espacio en blanco sobrante. Un detalle original que será acogido con entusiasmo allá donde lo enviemos.

Foto: Epsos.de

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