Bizcocho casero

Ésta es la elaboración del típico bizcocho casero. Con imaginación se pueden realizar diferentes formas, decoraciones y modelos para sorprender a los niños. Con lacasitos, nubes de colores o finas ralladuras de colores que ya venden hechas podrás decorar tu bizcocho. Además, puedes darle un toque personal añadiendo mermeladas en el interior.

¿Qué abuela no ha hecho alguna vez un bizcocho casero para una merienda, un pastel de cumpleaños o una celebración? Os voy a explicar una receta que gusta mucho y que con cierta imaginación se puede convertir tanto en un postre como en un delicioso y bonito pastel de cumpleaños. Para la elaboración sólo decir que es lo más sencillo del mundo y que prácticamente no requiere tiempo en la cocina.

Ingredientes:

–          3 huevos

–          1 sobre de levadura en polvo

–          1 yogur de limón

–          3 medidas del vaso de yogur lleno de harina

–          2 medidas del vaso de azúcar

–          1 medida del yogur de aceite de oliva

–          Ralladura de un limón

–          Un poco de mantequilla

–          Mermelada de piña (al gusto)

–          Crema de cacao (al gusto)

Tan fácil y tan rico.

Empezaremos encendiendo el horno a 175 grados. En un bol pondremos primero los tres huevos y el sobrecito de levadura en polvo. Añadiremos el yogur de limón, la harina, el azúcar y el aceite de oliva. Rallaremos el limón y si nos gusta el sabor de limón, podemos aprovechar exprimiendo un poco del zumo del limón rayado y añadirlo a la mezcla, le dará un toque muy fresco. Añadiremos la ralladura del limón a la mezcla y con una batidora mezclaremos bien todos los ingredientes. Quedará una masa poco espesa, de color anaranjado.  Una variante de este bizcocho es hacerlo con naranja en lugar de limón, queda muy suave y con muy buen sabor.

Reservamos y preparamos la bandeja donde vamos a colocar el bizcocho. Eso significa que le pasaremos un poco de mantequilla a la bandeja por toda la superficie donde tiene que ir la masa. Espolvorearemos un poco de harina por encima de la mantequilla y moveremos la fuente o bandeja de manera que la harina quede extendida los más uniformemente posible por todas partes. Una vez que esté toda la bandeja blanca, retiraremos la harina sobrante. Vertemos la mezcla que hemos preparado con antelación en la bandeja y la metemos en el horno durante una hora a 175 grados.

Una vez ya ha pasado el tiempo, lo hemos sacado y lo hemos dejado templar, nos podemos decidir por diferentes opciones: dejarlo cómo está (como un rico bizcocho que es) o preparar un pastel de cumpleaños. Para el pastel yo suelo cortarlo por la mitad y dependiendo del gusto de los invitados lo relleno con mermelada de piña o crema de cacao. Por encima de la superficie se le puede poner un poco de mermelada o crema de cacao también, pero muy superficial y poca cantidad.

Para la decoración tenemos también diferentes opciones: realizar una pasta con nubes de azúcar y agua que se extiende por encima y queda como un pastel profesional o ponerle lacasitos o ralladura de colores que venden ya preparadas por encima. Otra solución muy rápida es comprar nubes de colores y formas diferentes, cortarlas en finas rodajas y crear bonitos dibujos encima del bizcocho. Sorprenderás a tus hijos e invitados con bonitos pasteles.

Foto por jlastras en Flickr

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