Cocinando abadejo en lugar de panga

El abadejo es un pescado blanco, excelente sustituto de la panga. Sano, sabroso y fácil de cocinar. Aprende como hacerlo en microondas, con tomate, y en salsa de leche

abadejo

Vaya lío con lo de la panga, tenía el menú semanal perfectamente preparado y de repente el supermercado, sin previo aviso, retira el producto de sus ventas. ¿Y ahora? Como venido del cielo apareció ante mí el abadejo, enseguida se lo presento.

Don abadejo es un habitual del golfo de Vizcaya, oriundo quizá de Alaska. Su cuerpo es esbelto, tiene una mandíbula bastante prominente, recubierto de pequeñas escamas con una boca provista de agudos dientes, pero no se asusten, que es un pescado blanco, primo hermano del bacalao, vive entre 10 y 15 años y alcanza una talla de 125 cm., con sus 18 kg.

Este pez se vende en trozos, rodajas, filetes o entero; fresco y preferentemente congelado. Su exquisita carne magra contiene poca grasa y un aporte de calorías y proteínas similar al de la merluza. Tiene pocas espinas, muy fáciles de eliminar, su cuerpo suave permite una excelente cocción: hervido, asado, a la parrilla. Pero esto, mejor te lo cuento en las recetas, porque es muy sencillo de cocinar. Van a ser tres como en las sevillanas (¿o en las sevillanas son cuatro?).

Abadejo al microondas

Voy a empezar por la más fácil, por eso de no desanimarse, ideal para la cena, por su rapidez, ligereza y limpieza. Para mí, microondas es sinónimo de pocos cacharros, poco fregoteo.

Los ingredientes necesarios para esta receta son: abadejo, perejil, cebolla en polvo (sirve también muy picadita), aceite de oliva, limón, pimienta molida (se puede prescindir) y sal.

Lo primero es poner el abadejo cortado en una fuente de cristal apta para microondas. Se echa el perejil picado, la cebolla en polvo, y se salpimenta. Antes de introducir al horno, se añade un chorrito de aceite y el jugo de medio limón y si se quiere una cucharada sopera de agua, así quedará un poco de salsa en el fondo para acompañar después.

Se tapa con papel film, al que hacemos unos agujeritos, o cobertura similar para que salga el vapor. Se programan unos 15 minutos a temperatura máxima, pero dependiendo de la cantidad puede bastar con menos, por eso es conveniente pararlo y mirar de vez en cuando; pinchando con un tenedor se sabe como va el cocinado.

Mientras se cocina el abadejo, se puede preparar algún tipo de acompañamiento, por ejemplo unas patatas fritas artesanas de bolsa. Una vez terminado, a emplatar y disfrutar de este sabroso pescado.

Abadejo con tomate

Vamos a por la segunda, esta es un poco más compleja, pero apta para cualquiera y de acabado muy agradecido y colorista.

Se necesita, además del abadejo (las proporciones están pensadas para un Kg.), dos dientes de ajo grandes, una cebolla, un bote de pimientos del piquillo, una lata de tomate triturado, perejil, sal, pimienta negra molida (se puede prescindir) y aceite.

Se descongelan los filetes, si todavía no lo estaban, y se les deja escurrir. En una cacerola o sartén grande se echa aceite y se sofríen los ajos, la cebolla y los pimientos del piquillo, todo cortado muy fino.

Cuando esté todo pochado, agregar el abadejo, previamente troceado en pequeñas tiras. Se le añade el perejil, la pimienta molida y la sal, se mezcla todo bien y dejamos que se fría un poco para a continuación poner el tomate.

Lo dejamos cocer hasta que se consuma el caldo del tomate y el pescado quede bien cocinado, normalmente unos quince minutos son suficientes, pero observando la textura que va adquiriendo, se sabe perfectamente cuando terminar. Conviene moverlo de vez en cuando para evitar que se pegue por exceso de calor.

Se sirve caliente. El resultado es francamente sabroso, al menos a mí me gusta mucho, me recuerda a algunos platos de bacalao portugués.

Abadejo en salsa de leche

Esta última receta no es más difícil aunque sí más entretenida. Su acabado da el pego de plato de alta cocina, por su presencia y sabor realmente exquisito. A quien se lo crea, no hay que sacarle de su ignorancia, la estrella de chef te la cuelgas tú. Es una manera muy rica de comer pescado y de hacerlo comer a aquellos que no les agrada tanto.

Se requieren cuatro filetes de abadejo, 300 ml. de leche, tres cebollas, cuatro dientes de ajo, una lata de tomate natural troceado, una pastilla de caldo de pescado, azúcar, sal, pimienta y aceite de oliva.

Corta la cebolla en trocos irregulares y sofríela, con un poco de sal, en una sartén con aceite. Cuando esté medio pochada, añade el tomate, un poco de azúcar para equilibrar la acidez y rectifica la sal. Déjalo unos minutos a fuego lento hasta que veas que el tomate adquiere ya el color de estar hecho.

Es el momento de añadir la pastilla de caldo desmigada y la leche, remuévelo y déjalo que se vaya haciendo durante unos diez minutos. Cuando tengas la salsa vuélcala en un vaso batidor, la mueles bien, la pasas por el chino y la reservas.

En otra sartén con un poco de aceite, rehoga los ajos enteros golpeados previamente con el lado plano de un cuchillo y retíralos cuando se empiecen a dorar y acto seguido marca los filetes de abadejo y añade la salsa antes preparada.

Diez minutos a fuego lento para que se mezclen los sabores y si te ha salido bien te quedará un emplatado precioso de color canela.

¡Qué lo disfrutes, elijas la receta que elijas!

Foto: © TarasMalyarevich

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