Copas de cristal con pie de pizarra

La pizarra vuelve a tomar protagonismo en otro objeto para el hogar: las copas. Útil o no, eso ya depende de vuestro afán por el dibujo y de cuántas tizas llevéis encima.

Copas base de tiza

Lo decíamos hace poco: la pizarra está de moda en interiorismo. Se utiliza como material para rellenar paredes, diseñar mesas, crear taburetes y ahora también para sostener copas. Así lo han hecho al menos los fabricantes de estas copas que observáis en la fotografía: elegante como cualquier otra, con su brillante cristal, hondas y gruesas paredes donde rellenar nuestra bebida preferida, pero con la particularidad de que la base ha sido creada con material de pizarra. El pie de la copa puede ser pintado y dibujado a nuestro antojo con la utilización de una tiza blanca… lo que se nos ocurra poner ya será cosa nuestra. Una palabra, claro, porque tampoco es que tengamos sitio para más. Quizá para dejar un mensaje romántico. Tal vez para hacer una indicación. O sino para dibujar un algo divertido.

Llegados hasta aquí podemos empezar a plantearnos y con razón que la utilidad de este diseño es bien limitada, y ya sabemos que hay diseños que buscan la novedad sin razón de ser. Vamos a partir de la base de la estética: el toque negro con la transparencia del cristal resulta muy elegante, o al menos a mí se me antoja bastante armonioso para incluirlas en mi colección de copas. Pero eso de escribir en el pie de la copa… debe de tener un uso muy puntual porque lo habitual es cogerla, servirte y beber. Y volver a beber, a solas, o acompañado. En todo caso hablas, rellenas y vuelves a beber. No hay tiempo para escritos, ni tampoco ganas de mancharse las manos. Ni aún menos de emborronar nuestras copas, porque los restregones de tiza sí que son enemigos de todo objeto elegante de cristal. Y los niños, posiblemente el público que más uso podría darle a esto de escribir sobre pizarra, no guardan mucha relación con las copas. O al menos no deberían.

Resumiendo: que este diseño de copa juega con la originalidad pero no nos ofrece nada interesante que no nos pueda dar otra copa clásica de toda la vida. En la foto se resuelve el misterio, sacándole partido a la pizarra para indicar qué copa es de quién y que no haya confusiones, pero la comunicación oral sale más barata y menos costosa. Al menos yo no suelo llevar una tiza encima antes de servirme un Brandy.

Foto: Pinterest

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