Dietas milagro, ¡no te dejes engañar!

Las llamadas “dietas milagro” son pautas alimenticias que prometen imposibles pérdidas de peso en un tiempo récord. Son fácilmente identificables porque tienen en común los mismos puntos: promesa de pérdida rápida, sin esfuerzo y sin ser perjudicial para la salud. Pautas que no siempre se cumplen.

Ni fast food ni dietas milagro: lo mejor es buscar el equilibrio alimenticio

Las modas son pasajeras, pero existen, y durante su corto o largo periodo de vida consiguen que toda una sociedad las tome como base y las siga. Hay modas para todos los ámbitos pero quizá la más conocida y seguida sea la relacionada con la ropa. Este tipo de corriente la marcan los diseñadores y sus perchas (las modelos, actrices y actores, cantantes…) que gracias a la televisión en particular y los medios de comunicación en general, consiguen que sus tendencias lleguen a millones de personas.

La moda no se basa simplemente en los tipos de vestidos o trajes que éstos lleven sino en todo el conjunto. A día de hoy, por ejemplo, una de las modas que más se lleva es la delgadez; atrás quedaron los antiguos cánones de belleza en los que las curvas eran la tónica general. Ahora se llevan las líneas rectas, nos guste o no. Estas corrientes, sobre todo las que afectan al propio cuerpo, conllevan un alto grado de peligro. Al intentar cambiar nuestra figura de forma radical, ponemos en riesgo la propia salud.

Son muchas las personas, ante todo mujeres, que intentan meterse en tallas 36 cuando en realidad su constitución está hecha para llevar una 42… talla que le queda perfectamente pero que no entra dentro el canon de belleza actual. La única forma que tienen de hacerlo es recurrir a las llamadas ‘dietas milagro’, pautas alimenticias que pronostican una pérdida de peso casi instantánea pero que esconden muchísimos problemas secundarios.

¿Cómo identificamos una ‘dieta milagro’? Todas las dietas de este tipo tienen unas señales comunes que rápidamente las clasifican y las delatan. Primero, prometen una pérdida de peso rápida (pudiendo llegar incluso a los cinco quilogramos por mes), además aseguran que este proceso podrá llevarse a cabo sin esfuerzo y sin riesgos para la salud. En resumen, una incoherencia.

Es imposible, si lo pensamos seriamente, que una dieta que nos permite perder cinco quilos en un mes se haga sin esfuerzo y sobre todo que no sea perjudicial para la salud. Estas pautas alimenticias suelen basarse en ingerir sólo un tipo de alimento o compuesto alimenticio, proceso que no puede durar eternamente ya que nos faltarían millones de nutrientes, y que provoca el aumento de peso cuando volvemos a ingerirlas. En conclusión, un engaño para aquellas personas desesperadas en seguir los cánones sociales. Unas pautas que, pensando a largo plazo, cambiarán. Por ello, cabe hacernos una pregunta: ¿vale la pena seguir al pie de la letra las normas que nos marcan las modas?

Girl eat dog por tim (enchanter) en Flickr

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