El salmón, el pescado con categoría

Uno de los alimento de lujo reservado para las ocasiones más importantes del año como la Navidad o el Año Nuevo, el salmón se ha convertido en un pez disponible en cualquier estación, en grandes cantidades ya precios razonablemente bajos. Hoy descubrimos por qué y cómo podemos elegir el salmón de manera responsable.

Hay que exigir que el salmón que compramos lleve la etiqueta distintiva de la producción ecológica

Hoy os vamos ha hablar de este alimento tan especial, por un lado vemos un alto nivel nutritivo y es muy rico en grasas esenciales buenos para el cerebro y para el corazón, pero por el otro lado los salmones salvajes del Cantábrico y el Atlántico se encuentran en un gran peligro de extinción. Además, la alternativa de vivero industrial  se compone de un nivel nutritivo inferior y puede contener productos nocivos los cuales generan un gran impacto en el medio ambiente.

Es un pez carnívoro, es decir se alimenta de otros peces, y en estado salvaje está preparado para recorrer distancias largas en aguas muy frías. Se compone de una carne muy nutritiva, la cual contiene muchas proteínas de alto valor biológico, con todos los aminoácidos esenciales, así como un tipo de grasa que le sirve de protección contra el frío como una especie de anticongelante y que, cuando el ingerimos, nos resulta muy beneficioso para el cerebro y la circulación sanguínea. Una gran fuente de vitaminas liposolubles A, E y D y minerales como el hierro, el calcio, el magnesio y el yodo.

Muchos nutricionistas informan que consumiendo una vez o dos a la semana diferentes tipos de pescado estaremos ayudando más nuestro sistema cardiovascular que si lo hacemos cinco o seis veces. Siempre que los cocinamos, eso sí, a temperatura baja para no destruir las grasas saludables.

Si queremos mantener intactas las grasas del salmón debemos cocerlo a fuego lento, al horno, al vapor, o marinado con limón para que no se alteren las propiedades.

En el momento en que vamos a comprar el pescado, debemos tener presente que hay salmón salvaje y salmón de vivero. El salvaje sería la elección más sensata desde el punto de vista nutritivo: el salmón salvaje saca el omega-3 de las algas que come en libertad, mientras el salmón enjaulado tiene unos niveles de omega-3 especialmente bajos para que los obtiene los piensos con que la alimentan. Incluso hay organizaciones conservacionistas que señalan la cría del salmón en cautividad como uno de los factores causantes de la desaparición de la variedad salvaje.

No debemos de comprar pescado de vivero industrial, existe la alternativa de consumir salmón de acuicultura ecológica certificada. Un 80% de este tipo de salmón lo encontramos en Irlanda con un sistema de producción muy artesanal que tiene una función social importante, además, los salmones se alimentan con pienso elaborado con productos naturales, no se utilizan productos tóxicos para limpiar las jaulas y la densidad es mucho más baja, por lo que no es necesario tratarlos con medicación.

Foto: Andrea Pokrzywinski

Via: Botanical

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