Gazpacho de fresas y otras recetas de temporada

Llega el verano y, con él, el momento de los platos frescos. Aquí puedes encontrar una relación de gazpachos variados, desde los más tradicionales, como el gazpacho andaluz o el extremeño, hasta los más novedosos, como los gazpachos de frutas.

El poder de los gazpachos

El gazpacho es una sopa fría llena de sabor y vitaminas que llega cada verano. Ahora que parece ponerse de moda eso de las mociones de censura, puede que haya llegado el momento de ponerle una moción de censura a las sopas calientes para llevar los gazpachos al poder, porque el verano cada vez está más cerca y con esto del cambio climático, una vez que entra, suele durar bastante.

Por eso, ahí van unas cuantas propuestas gazpacheras para que tú apoyes aquella que más te guste. Hay varios tipos de gazpachos, y aunque los hay famosos internacionalmente, han sido un alimento de clases humildes desde hace siglos. En la receta original se majaban en el mortero pan duro, aceite de oliva, vinagre, hortalizas y también almendras, hasta que llegó el tomate tras el descubrimiento de América.

Gazpacho y ¡olé!

Uno de los tipos de gazpachos más conocido es el gazpacho andaluz. Sus ingredientes básicos son: tomates maduros, pimiento rojo, pimiento verde, pepino, cebolla, un diente de ajo, dos rebanadas de pan, aceite de oliva virgen, vinagre y sal.

Prepararlo es sencillo, como prácticamente la mayoría de los gazpachos. Lava y pela toda la verdura, incluso los tomates (porque su piel resulta bastante indigesta). Abre el pimiento para sacar todas las semillas. Trocéalo todo y ponlo en el vaso de la batidora. Añade aceite, vinagre y sal al gusto (ten en cuenta que luego tendrás que echar agua). Bátelo bien, hasta que todo quede homogéneo como una salsa espesa.

Pon la salsa obtenida en una fuente grande, pues tendrás que irle añadiendo agua fría y revolviéndola hasta conseguir la mezcla deseada de modo que adquiera una consistencia lo suficientemente ligera como para poder beberlo en vaso (aunque sin quedar aguado).

Pruébalo por si necesitase un poco más de sal, tápalo y a la nevera pues tiene que servirse muy frío. Se puede tomar bebido en vaso o en cuenco. También puede servirse en un plato, para tomar con cuchara, acompañado de picos de pan o de verdura cortada en pequeños dados (tomate, pimiento, cebolla y pepino), para que cada uno se sirva lo que quiera.

El gazpacho extremeño y el manchego

El gazpacho extremeño es en realidad una versión adaptada, una variante, del gazpacho andaluz. El nombre local de la receta era “Caramandanga”, y se trata de una receta más completa, al añadir huevo duro troceado y más miga de pan a los ingredientes tradicionales del gazpacho andaluz.

El gazpacho manchego, por el contrario, no tiene nada que ver con los anteriores, ya que es un guiso contundente de la gastronomía manchega. Se toma caliente (para los días frescos del verano) y se elabora con carne de caza menor como conejo, liebre o perdiz. Al guiso se le añaden unas tortas de pan sin levadura llamadas tortas cenceñas.

Gazpachos de fruta

Las recetas de gazpachos con frutas no son nada sofisticadas, básicamente es la receta del gazpacho tradicional pero añadiendo la fruta en cuestión y variando un poco las cantidades. Es una buena manera de añadir fruta a la dieta.

Gazpacho de fresas

Las fresas le van a dar un sabor muy peculiar y más dulce. El resultado es un gazpacho más refrescante y algo dulzón que gusta mucho a los peques siendo un buen modo de introducirlos en este tipo de platos veraniegos.

Prepara y añade a lo ya sabido una proporción de fresas (retirando el péndulo) similar a la del tomate y sustituye el vinagre de vino por vinagre de manzana. Conviene colarlo para eliminar las pepitas de las fresas y si se acompaña con guarnición a la hora de servirlo, hacerlo sólo con picatostes y pequeños trozos de tomate y de fresas.

Gazpacho de melocotón

Suma al sabor de un buen gazpacho, el aroma del mejor melocotón. Si se quiere obtener el aroma ideal hay que hacer esta receta en la temporada propia del melocotón. Hay que añadir una proporción un poco mayor que la del tomate que le pongas. Conviene colarlo y, si se sirve como plato, se le puede poner por encima unas gambas salteadas cuyo sabor contrasta estupendamente.

Gazpacho de sandía

Es una forma diferente de tomar sandía, bebiéndola junto al tomate, el pepino y el pimiento. La proporción empleada es de 200 g. de sandía (sin piel ni pepitas, se puede adquirir también sandía sin pepitas) por cada tomate maduro que le pongas al gazpacho. La sandía es casi toda agua, por eso tendrás que añadirle menos agua al final. Como en el caso anterior, si lo sirves en plato, puedes añadirle gambas o langostinos rebozados y fritos o ponerle por encima unas virutas de jamón serrano.

Gazpacho de cerezas o gazpacho de frambuesas

Están muy buenos y con los beneficios adicionales de la fruta añadida y su sabor característico. Te los pongo juntos porque la receta es similar salvo la fruta utilizada, pero no las pongas juntas, o sí…

La proporción de cerezas o frambuesas a emplear debe ser la mitad que de tomate. No llevan pan, se hacen con poco agua y hay que pasarlos por el colador chino antes de ponerlos a enfriar. Como guarnición puedes probar con la clásica o añadirle unos trocitos de queso curado.

Ya sabes, el gazpacho, salvo el manchego, es un alimento ligero y fresco, una buena forma de paliar la sed y el hambre, y además de fácil digestión. Lo dicho: gazpachos al poder.

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