La dieta macrobiótica aplicada en su máxima expresión puede ser peligrosa

Las modas son pasajeras pero nos afectan a todos. Sin darnos cuenta introducimos en nuestra vida cotidiana actitudes que vemos reflejadas en los famosos, alguna que otra vez sin tener en cuenta las consecuencias. La dieta macrobiótica está de moda hoy en día, el problema es que no es tan saludable como parece.

La macrobiótica, una dieta muy célebre en Hollywood. La actriz Gwyneth Paltrow es una de sus mayores adeptas.

En el artificial firmamento de las estrellas de Hollywood, en el que la imagen es el epicentro, ha aparecido una nueva dieta alimenticia convertida en religión por muchos: la dieta macrobiótica. Esta ‘nueva dieta’ a la que algunos se han acogido como si la vida les fuera en ello tiene más de 50 años y fue inventada y trasladada a Europa por el filoso japonés George Oshawa. Más que una dieta, esta metodología es un estilo de vida caracterizado por la búsqueda del equilibrio del Yin y el Yang. En la dieta macrobiótica el Yin representa la parte negativa, es decir todos aquellos alimentos que ‘nos quitan energía’: hablamos de la sal, el azúcar, los huevos, la miel o el alcohol. En contraposición tenemos el Yang, la parte positiva, donde encontramos en primer lugar los cereales, base de la dieta, las frutas no tratadas con pesticidas, las legumbres o las verduras.

La dieta macrobiótica está formada por 10 niveles, siendo el -3 el más bajo y el +7 el más elevado. Las cinco primeras dietas (del -3 al +2) incluyen cantidades decrecientes de alimentos de origen animal, mientras que los 5 últimos niveles (+3 a +7) son vegetarianos y contienen cantidades crecientes de cereales. Así, al llegar al nivel +7 son los cereales integrales la base y casi único alimento de la dieta macrobiótica. Este hecho, junto con la norma de beber pocas cantidades de agua, puede provocar problemas de salud (deshidratación o desnutrición) si no se siguen las pautas de un especialista.

Este tipo de dieta, como ya hemos dicho, se basa en los cereales, pero también incluye alimentos de origen oriental como las algas Shiitake o Daikon, ingredientes que nos pueden resultar difíciles de encontrar. Aún así, esta dieta intenta adecuar al máximo los alimentos al país donde vive y a la época del año.

Las reglas que rigen la dieta macrobiótica se basan en la supresión de los alimentos industriales (azúcares, conservas…) y de las frutas y verduras cultivadas con productos químicos. Además prohíbe el beber alcohol y café, en favor del té natural. Como ya hemos citado anteriormente, se recomienda reducir la ingesta de líquidos (un apartado más que cuestionable).

Vemos entonces como esta dieta, si se aplica con desmesura, puede convertirse en peligrosa para la salud. Reduce el consumo de líquidos y no cubre los nutrientes básicos como el calcio o el hierro. Un aspecto que hace sonar las alarmas es que no se aconseja en los niños ni en embarazadas, ni siquiera en el periodo de lactancia. Vemos que se trata de una dieta que, si se toma, debe hacerse en cortos periodos de tiempo y siempre bajo la supervisión de un especialista.

El equilibrio siempre es la mejor solución. Y es que si tomamos esta dieta hasta el extremo podemos padecer serios problemas de salud.

Foto de Gwyneth Paltroy & Cia. por Steal Their Style en Picassa Web

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