La Granada: un gran antioxidante

Dentro de esta bonita fruta, encontramos un interior repleto de semillas recubiertas de una pulpa dulce y jugosa de color y brillo similar a la de los rubíes. Descubrimos por qué todos los pueblos que han conocido la granada le han atribuido numerosas propiedades y cómo esta fruta tan deliciosa que va de otoño esconde un potencial antioxidante enorme.

Esta fruta es una de las más ricas en antioxidantes

Es una fruta conocida desde los tiempos de los egipcios que enterraban las personas con una granada para desearles abundancia en la otra vida. Se cree que los cartagineses la introdujeron en la región mediterránea a raíz de las guerras púnicas y, por ello, el nombre científico es Punica granatum.

Así pues no fueron hasta los griegos y romanos la incorporaron a la dieta habitual y atribuían la plantación del primer granado a la diosa del amor Afrodita. En el Lejano Oriente, la granada estaba vinculada al termino fertilidad.

Esta fruta destaca porque contiene mucha agua  y tiene un nivel muy bajo de azúcares. Además, tiene muchas vitaminas y sustancias antioxidantes.

Contiene las siguientes vitaminas:

  • Provitamina A: en forma de beta caroteno, se trata de un pigmento que el organismo transformará en vitamina A de acuerdo con sus necesidades. Esta vitamina es necesaria principalmente para el buen estado de la retina y la piel.
  • Vitamina C: contiene 20 miligramos de vitamina C por 100 gramos de fruta comestible. Esta vitamina participa en la formación de colágeno (importante para la piel y las articulaciones), glóbulos rojos, huesos y dientes, favorece la absorción del hierro de los alimentos y previene la actividad negativa de los radicales libres, los cuales envejecen el organismo.
  • Vitaminas B: imprescindible para el buen funcionamiento del sistema nervioso. De este grupo, la granada destaca por su contenido en vitamina B9, o ácido fólico, que interviene en la producción de glóbulos rojos y blancos, en la síntesis de material genético y en la formación de anticuerpos del sistema inmunológico, así como en niacina , o vitamina B3, favorece el funcionamiento del sistema digestivo.

Sus minerales son :

  • Magnesio: relacionado el funcionamiento del intestino, los nervios y los músculos y, además, forma parte de los huesos y dientes, mejora la inmunidad y posee un suave efecto laxante.
  • Potasio y calcio: el potasio es un mineral imprescindible para la transmisión y generación del impulso nervioso y la actividad muscular normal, y evita los calambres en las extremidades. Además, interviene en el equilibrio de agua dentro y fuera de la célula. Y el calcio es el mineral más abundante del cuerpo. Su función principal es la de ayudar a construir y mantener huesos y dientes.

Foto: Medea Material

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