Mantequilla de manzana, ¿quién ha hablado de leche?

La mantequilla de manzana, muy lejos de lo que su nombre pueda indicar, no contiene ni una gota de leche. Se trata de un tipo de melaza perfecta para cubrir o rellenar las tartas.

Sí, habéis leído bien, hoy prepararemos mantequilla de manzana, pero no os dejéis engañar por el nombre, porque esta receta no lleva ni una gota de leche. Se trata de un concentrado de fruta, similar a la melaza, muy típico de Estados Unidos que se elabora con azúcar y especias. El truco de su sabor es el tiempo de cocción y por supuesto, la paciencia, pues debe prepararse a fuego lento. En la cocina tiene muchísimos usos y aplicaciones, desde cubrir tartas hasta comerse untado en pan, pero para descubrir cuál es tu forma preferida de comerlo…¡antes tendrás que elaborarlo!

Puedes hacer esta receta con la fruta que más te guste

Evidentemente puedes comprarlo hecho en tiendas de alimentación, pero seguro que si aprender a prepararlo en casa ¡lo preferirás! ¿Te atreves?

Mantequilla de manzana
Ingredientes:
•4 kg. de manzanas
•Sal
•4 tazas de azúcar
•Clavos
Canela

Preparación:
La mejor forma de empezar esta receta es lavando las manzanas con agua bien fría, pues son el ingrediente más importante y por tanto el que dará más sabor a la mantequilla. Las manzanas pueden ser tanto dulces como ácidas, aunque una mezcla de ambas suele ser la decisión más acertada; sea como sea, dependerá de tus gustos.

Secamos las manzanas, las cortamos en trozos muy pequeños y las picamos, de forma que sea mucho más fácil reducirlas al fuego. Cogemos una olla (mejor si es de barro), le añadimos las manzanas, las cuatro tazas de azúcar, una pizca de sal, media cucharadita de clavos y un poco de canela. Si has usado manzanas ácidas esa es la mejor medida de azúcar que puedes usar, pero si por el contrario has usado las manzanas dulces es recomendable que reduzcas la medida, pues la mantequilla saldrá demasiado dulzona.

Ponemos la olla tapada al fuego, lo subimos al máximo y esperamos a que las manzanas empiecen a cocerse. En ese momento, bajamos la potencia del mismo al mínimo y dejamos que pasen las horas. Hay que ir removiendo la mezcla para que no se pegue, pero puedes hacerlo muy de vez en cuando porque al estar el fuego tan bajo el riesgo de que se quemen es mínimo. Cuando veas que has conseguido una masa densa y de color oscuro tendrás tu mantequilla de manzana terminada. Solamente debes sacarla de la olla, pasarla a un recipiente y esperar a que se enfríe. ¡Disfrútala!

¿La habías preparado alguna vez? ¿Te gusta más comerla en tartas o acompañada de un poco de pan o queso? ¡Explícanoslo!

Imagen | privem6

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