Patatas fritas hechas al horno ¡Fuera calorías y grasas!

Para seguir una dieta equilibrada es básico eliminar todas las grasas que se pueda. Entre estos productos ‘a eliminar’ están las patatas fritas. Si éstas son tu debilidad, aquí está la solución.

Todo el sabor de la patata, pero sin grasas añadidas.

Llevar una alimentación equilibrada es fácil la mayor parte del tiempo. Comer de todo en pequeñas y razonables cantidades es suficiente para mantener la línea y llevar una vida saludable. Ya hemos hablado acerca de las recomendaciones que hacen los nutricionistas: comer cinco veces al día en vez de tres pero en menores cantidades. Este ritmo de vida hace que te sientas mucho más ligera o ligero y que incluso te sientas de mejor humor. Aún así, todos tenemos debilidades y normalmente estas no son demasiado sanas. El chocolate, el helado, las patatas fritas… son los alimentos más comunes en cuanto a pecados se refiere. Pero ¿hay que comerlos aún sabiendo que contienen más grasas y calorías de las recomendadas?

Para mí la respuesta no es taxativa sino relativa, sí pero con condiciones. Comer un helado el fin de semana no es malo para la salud, de hecho, incluso puede llegar a ser beneficioso ya que sube el ánimo. El mismo efecto encontramos en el chocolate o las patatas fritas. Si éstas últimas son tu perdición existe una solución a parte de tomarlas racionalmente: hacerlas al horno. De esta manera, eliminaras todas las grasas que comporta el freírlas en aceite.

El modo de preparación es muy sencillo: primero calienta el horno a 200 ºc, pela las patatas, enjuágalas y córtalas en tiras de la misma forma como lo harías si las fueras a freír. Rocíalas con un poco de aceite (como si estuvieras aliñando una ensalada). Baja el horno a 180 ºc y mete las patatas unos 30 minutos controlando que no se quemen, ya que el tiempo depende de la potencia de cada horno. Si tienes el horno demasiado alto puedes provocar que las patatas se doren mucho por fuera, pero queden crudas por dentro. Para evitarlo, mantén una temperatura adecuada y espera el tiempo requerido. Media hora más tarde ya ¡estarán listas! Ahora, en lugar de la tradicional salsa rosa o salsa brava, añádeles un poco de orégano o perejil picado por encima. Veras como no notas la diferencia con las patatas fritas tradicionales, ¡a parte de que son más sanas!

A los niños les suele gustar mucho las patatas fritas, además de toda la llamada comida basura. Por eso, y si insisten en acompañar sus platos con patatas, acostúmbralos a  tomarlas al horno, salen riquísimas y seguro que con el paso del tiempo te acaban pidiendo este tipo de patatas.

French fries por Gudlyf en Flickr

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