Pollo a la cerveza, un plato con aire alemán

Aunque no es un ingrediente muy común en la cocina española, la cerveza puede otorgar un sabor muy especial a nuestros platos. Si no la has utilizado nunca, pruébalo con esta receta de pollo. ¡Verás como el resultado es exquisito!

En la cocina española es bastante común cocinar con vino, un ingrediente que aporta un sabor extra y especial a nuestras comidas. No está tan extendido, sin embargo, el cocinar con cerveza, un ingrediente al que recurre con frecuencia la cocina centroeuropea. ¿Por qué la diferencia? Cada país recurre a las materias primeras que tiene más a mano y que le son más familiares, así por ejemplo vemos como en Alemania es muy común cocinar con cerveza, tanto como lo es aquí el utilizar el vino.

Aún así, y aunque no la encontremos entre nuestras materias primeras más inmediatas, la cerveza nos permitirá conseguir platos muy exquisitos y elaborados. Un ejemplo lo podemos encontrar en el Pollo a la cerveza, un plato delicioso con toques centroeuropeos.

Ingredientes:
•1/4 de pollo (por persona)
•3/4 litros de cerveza de alta graduación
•1 cebolla
•2 dientes de ajo
•6 yemas de huevo
•1/4 litro de nata
•4 clavos
•Hojas de laurel
•Una cucharada de harina
•Nuez moscada
•Aceite
•Sal
•Pimienta

Alitas de pollo a la cerveza.

Preparación:
Empezamos troceando el pollo y picando la cebolla y el ajo. Ahora freímos el pollo hasta que se dore, momento en el que le añadimos la cebolla y los ajos picados más el laurel y los clavos. Una vez introducidos todos estos ingredientes seguimos sofriéndolos a fuego medio hasta que veamos que están bien hechos. Después añadiremos la cerveza y subiremos la potencia del fuego.

Cuando empiece a hervir pasamos el fuego al mínimo y dejamos reducir la cerveza 30 minutos. Retiramos el pollo, el laurel y los clavos y los ponemos en una bandeja aparte. Con el resto de ingredientes, seguimos reduciendo la cerveza con el fuego un poco más alto.

Es el momento de preparar la salsa. En una sartén introducimos dos cucharadas de aceite y la harina. La tostamos durante un par de minutos y añadimos el resultado al caldo que habíamos dejado reduciéndose. Lo removemos todo sin parar hasta que la salsa se ligue y dejamos que se cueza a fuego lento durante unos minutos más. Ahora, en un bol aparte, batimos las yemas de los huevos, les añadimos la nata y las introducimos a la salsa. Seguimos removiéndolo todo y le añadimos sal y pimienta.

Cuando veamos que la salsa ya está ligada le volvemos a introducir los trozos de pollo que habíamos sacado y lo calentamos todo a fuego lento. Una vez calentado ¡ya podemos servirlo!

Foto por bitslammer en Flickr

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