¿Por qué las francesas no engordan? de Mireille Guiliano

Los hábitos de alimentación de las francesas permiten que puedan comer lo que quieran sin renunciar al sabor y a la línea. Mireille Guiliano en su libro ¿Por qué las francesas no engordan? Nos explica los principales trucos para mantener el equilibrio.

Si alguna vez habéis paseado por los Campos Elíseos de París o por sus transitadas calles y bulevares seguro que habréis contemplado de primera mano la belleza, sofisticación y glamour que por ellos se respira. Mujeres y hombres con un estilo natural y una luz especial recorren las calles de París y disfrutan de la ciudad del amor como nadie. No son turistas ni visitantes ocasionales, son las caras de los perennes, aquellos que viven en el lugar que todo el mundo quiere visitar.

¿Qué tendrán brasseries y bistrots para no engordar?

Nuestra cultura nos moldea y en su caso, una vida entre restaurants, cafés y su savoir faire hacen de los franceses unos ciudadanos únicos. Unas personas que se cuidan sin renunciar a los pequeños placeres de la vida. Y es que al pasear por esas calles es inevitable preguntarnos ¿Por qué no engordan las francesas, si son las primeras en disfrutar de la cuisine française como nadie? Esa es precisamente la pregunta a la que nos contesta Mireille Guiliano en su obra ¿Por qué las francesas no engordan?, un libro en el que se desentraña el secreto de estas mujeres para comer de todo, beber buen vino y mantener la línea.

El truco está dice Guiliano en que las francesas no se obsesionan por el peso, comen con la cabeza y no se levantan de la mesa sintiéndose culpables. Es decir, cuando acaban de comer no tienen hambre, pero tampoco están llenas; comen lo necesario para sobrevivir no para saciar el hambre psicológica. El tipo de hambre que nos pierde al resto de mortales. Seguir estos cuatro pasos nos ayudará a adaptarnos a este tipo de alimentación:

Portada del libro.

1.Haz un estudio preliminar: Observa lo que estás comiendo diariamente, tanto en el desayuno como en el almuerzo como en la cena. Muchas veces, dice la autora, esa primera mirada honesta produce una transformación que inspira para empezar a efectuar cambios en la forma como nos alimentamos.

2.Reestructuración: Aprende la ‘sabiduría francesa’ de las porciones y la combinación de alimentos. Recupera el equilibrio y aprende a establecer un nuevo patrón, que si bien tiene sus normas, deja el camino abierto a la flexibilidad. La autora, además, ofrece varias recetas y algunos trucos de cocción que te ayudaran a cuidarte.

3.Estabilización: Incorporar lo aprendido. En esta etapa ya se asumen de manera natural los diferentes menús de forma que pueden empezar a crear tus propias combinaciones.

4.El resto de tu vida: Implica que ya conoces tu cuerpo y que de ahora en adelante sólo se trata de hacer pequeños ajustes si la balanza empieza a mostrar algunos cambios desfavorables.

Unos pasos muy fáciles de seguir y que te ayudaran a adentrarte en una costumbre alimenticia de por vida, ni dietas milagro ni trucos baratos, la solución es el equilibrio.

Foto por Zdenko Zidkovik en Flickr

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