Sorbete de limón: fresco, suave y fácil

¿Has preparado un menú muy denso y consistente? ¿No sabes cómo acabar? Una buena opción es el sorbete, ya sea de limón, fresa, limón y cava… hay muchísimas variantes, todas ellas ricas y digestivas. Además, es una receta sencilla y rápida que no te hará pasar muchas horas en la cocina.

Qué mejor sabor para acabar una cena que el limón

Si en un menú tenemos un plato de carne y otro de pescado suele haber un sorbete para separar los sabores. Una forma sencilla y eficaz de evitar la mezcla y poder saborear los dos platos al máximo. Quizá sea por el hecho de que estos menús suelen darse en banquetes y comidas especiales que no se nos ocurre hacerlo en casa, ya que asociamos el plato con la sofisticación y la elaboración. En realidad, hacer un sorbete es algo muy sencillo y puede solucionarte el postre si tienes una cena.

Sorbete de limón

Ingredientes:
200 cc. De zumo de limón
300 gr. De azúcar
600 gr. De agua

Preparación:
Primero, empieza haciendo un almíbar al fuego con agua y azúcar. Deja que se enfríe y lo mezclas con la batidora junto con el zumo de limón. Lo pones en el congelador y antes de servirlo lo trituras con la batidora.

Esta receta es la base para hacer cualquier tipo de sorbete y es que es muy fácil combinar diferentes ingredientes con la receta base y conseguir diversos sabores.

Sorbete de cava y limón

Ingredientes:
400 cc. De cava
200 gr. De azúcar
250 cc. De agua
Zumo de limón
1 blanco de huevo a punto de nieve

Preparación:
Al igual que en la receta base pones el agua y el azúcar al fuego, de esta forma conseguirás el almíbar. Cuando se haya disuelto le añades el zumo de limón y, cuando este frío, introduces el cava; remuévelo todo y mételo en el congelador. Cuando el sorbete este medio congelado añade el blanco de huevo al punto de nieve y vuelve a ponerlo en el congelador. Antes de servirlo, tritúralo con la batidora.

Si quisieras, por ejemplo, hacer un sorbete de fresas sólo tendrías que sustituir el zumo de limón por el de fresa. ¿Para acompañar? Cualquier tipo de tarta es buena compañía y la mezcla de sabores té encantará. Una buena elección es, por ejemplo, la tarta de chocolate ya sea básica o en cualquiera de sus variantes. Si prefieres algo más suave prueba el bizcocho, una mezcla muy compenetrada. Para mí es un postre muy bueno si el menú ha sido bastante denso y consistente; un plato final suave y fresquito que te evitará una mala digestión y te dejará con muy buen sabor de boca. ¡Os lo recomiendo!

Lemon por Cruccone en Flickr

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