Una cocina-isla que se abre y se cierra a la casa

Con la incorporación de un tabique corredero, esta vivienda de Barcelona ha sido diseñada para albergar una cocina capaz de conectarse con el resto de la casa o aislarse para conseguir privacidad.

mesa cocina

¿Cocina-salón o cocina a secas? Una de las grandes dudas que se nos platea a la hora de reformar una vivienda es si dejamos la cocina abierta al resto de la casa o, por el contrario, preferimos que sea un espacio íntimo y cerrado. Ambas formas tienen sus ventajas y sus inconvenientes; las cocinas abiertas generan una amplitud visual y dan gran belleza al conjunto del hogar; pero las cocinas aisladas ofrecen privacidad en este espacio, además de que impide que las grasas y el humo cuando cocinamos se vaya por todas las habitaciones.

Entonces, ¿qué pasaría si pudiéramos tener una cocina abierta, cuando no la utilizamos, y cerrada cuando cocinamos o estamos comiendo? Esa fantástica idea se les ocurrió a los propietarios de una vivienda en Barcelona. Reorganizaron todo el espacio de la casa para disponer de habitaciones más amplias y luminosas, que estuvieran todas conectadas entre sí, pero con la posibilidad de separarlas cuando quisieran disfrutar de intimidad.

Todo ello ha sido posible gracias a que se ha incorporado una enorme puerta corredera, que ocupa toda una pared. La puerta es el nexo de unión entre la cocina y el resto de la vivienda, lo que permite tenerlo todo conectado mientras la puerta está abierta, y aislar la cocina del resto de la casa, cuando la puerta queda cerrada. De esta forma, es como poner y quitar un muro; un tabique elegante y corredero que puede aislar perfectamente la cocina del resto del espacio.

El proyecto fue desarrollado por la empresa Clysa y el arquitecto Martí Font. No solo se tuvo en cuenta esta original idea de la puerta corredera, sino que se reformó toda el espacio para crear una cocina isla, de colores blancos, con amplios ventanales y un balcón exterior. El mobiliario se completa con la colección LINE de Santos, los taburetes de Ondarreta y las encimeras de Silestone, además de una bonita mesa de pino, una campana empotrada en el techo y dos columnas de almacenamiento fuera de la cocina.

Se trata de una alternativa muy original que nos permitirá cambiar completamente el aspecto de nuestra vivienda y al mismo tiempo disfrutar de las ventajas de los dos tipos de cocina. Así, podréis recibir a vuestros invitados con toda la amplitud y luminosidad de la vivienda, y disfrutar de un momento privado a la hora de sentaros en la mesa. ¿Qué os parece la idea? ¿La aplicaríais en vuestras cocinas?

FOTO: clysa.com 

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