Una nevera que se entierra ¡y no utiliza energía!

Esta nevera diseñada por Floris Schoonderbeek se inspira en las antiguas bodegas inferiores de las casas para mantener nuestros alimentos frescos sin necesidad de corriente eléctrica.

nevera

El planeta Tierra está cambiando. La contaminación, el cambio climático, el fin de los recursos naturales… van marcando un camino hacia un futuro desconocido. En mayor o menor medida todos somos conscientes de este peligro y, por ello, algunos diseñadores enfocan su trabajo a resolver alguna de estas situaciones. Así es como aparece esta curiosa nevera subterránea diseñada por Floris Schoonderbeek. Hasta hoy nos hemos acostumbrado a tener un aparato llamado frigorífico encendido las 24 horas durante los 365 días del año a la corriente eléctrica para poder mantener en buen estado nuestros alimentos, pero… ¿qué ocurriría si dejáramos de poseer electricidad? Algunos expertos señalan que esta hipótesis no es nada macabra.

Pues bien, el diseño que os presento aquí resolvería fácilmente esta situación en concreto. Basándose en la antigua realidad donde encontrábamos bodegas y despensas en las zonas inferiores de las casas, este diseñador ha rescatado la idea para crear una nevera de estilo moderno, con forma de bulbo, para ser introducida bajo tierra y poder mantener frescos todos los alimentos y bebidas que escondamos en ella. Un diseño de almacenaje subterráneo que mantiene en las mejores condiciones nuestros alimentos sin utilizar energía eléctrica.

Este diseño ha recibido el nombre de Groundfridge que, literalmente, podemos traducir como “frigorífico de tierra” o “nevera para suelo”. Esta nevera es compatible únicamente con aquellas casas que dispongan de bodegas o alacenas inferiores, en las que exista un gran trozo de tierra para poder enterrar nuestra nevera, dejando al descubierto únicamente la abertura por la que se accede al interior. Para que os hagáis una idea del tamaño, la nevera es tan grande que podemos descender a través de unas escaleras en la entrada hasta su interior y movernos en ella para introducir nuevos alimentos o retirar los que vayamos a ingerir.

Esta nevera mantiene una temperatura estable entre 10º y 12º durante todo el año gracias al efecto refrescante del agua subterránea y la protección que le ofrece la tierra. Combinando diseño y sostenibilidad, Schoonderbeek ha sabido recuperar un antiguo sistema de refrigeración, adaptándolo a los tiempos modernos. Un proyecto muy interesante que, aunque todavía no es indispensable, podría ser de lo más útil si dejáramos de contar con electricidad algún día. Además, la estética resulta atractiva y casi minimalista, y nos permitirá ahorrar un importante espacio en nuestras cocinas. ¿Qué os ha parecido?

FOTO: florisschoonderbeek.nl 

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