7 consejos para dormir bien en verano

Además del uso de ventiladores y aire acondicionado, existen otros muchos trucos para combatir el calor de las noches de verano, ¡descubre los más eficaces en este artículo!

dormir

El verano es una de las estaciones preferidas por todos, será porque soñamos con las tan esperadas vacaciones y pasamos buenos momentos con los amigos y la familia, pero esta estación también tiene sus cositas malas… la primera de ellas y que no pasa nunca desapercibida: el calor. Las excesivas temperaturas de algunos días nos impiden conciliar el sueño. Para ser exactos, 7 españoles de cada 10 presentan dificultades para dormir según el Centro de Investigación sobre Fitoterapia. Lo primero que pensamos para solucionar este problema es enchufar el ventilador o el aire acondicionado, pero no podemos dejarlo encendido toda la noche si no queremos inflar nuestra factura de luz más de la cuenta… así que lo mejor para estos casos es echar mano de los viejos trucos de siempre. ¿Los vemos?

Sábanas ligeras

Nuestro gran compañero de todas las noches son las sábanas sobre las que descansamos y las que pueden contribuir a que pasemos una noche agradable o acabemos sudando en mitad de la madrugada. Olvídate de la seda y el poliéster y viste las camas con sábanas de algodón o lino que permiten respirar mejor a la piel y favorecen la ventilación y el correcto flujo de aire en el dormitorio. Si quieres potenciar el efecto refrescante, un truco bueno consiste en meter las sábanas unos minutos en el congelador, dentro de una bolsa hermética. ¡Te ayudará a soportar la humedad y el calor un buen rato! Y si hablamos de cojines… las almohadas de alforfón son las mejores aliadas.

Objetos térmicos

Al igual que en invierno encontramos los cojines térmicos que podemos calentar en el microondas para entrar en calor; en verano existen botellas térmicas que también podéis llenarlas con agua fría y colocarla bajo las sábanas para mantener una temperatura agradable en tu cama.

Ventiladores fuera de casa

Cuando pensamos en ventiladores, solemos imaginarlos dentro de casa y apuntándonos directamente a nosotros, pero si somos algo creativos podemos crear nuestros propios ventiladores caseros de cartón y colocarlos fuera de nuestras ventanas. De esta forma, expulsaremos el aire caliente del exterior e impediremos que entre en la habitación. De la misma forma, en los ventiladores de techo, si ajustamos las aspas para que giren en el sentido contrario a las agujas del reloj, conseguiremos el mismo efecto: empujar el aire hacia el exterior.

Ventiladores y sacos de hielo

Seguro que muchos ya lo habéis probado, ¡porque va de maravilla! Si tenéis un saco de hielos en casa o unos cuantos cubitos, colocadlo en un recipiente de poca profundidad, y situadlo frente a un ventilador. El aire recogerá el frío del hielo conforme éste empieza a derretirse y generará vapor fresquito, fresquito.

Evita los focos de luz

Ya sabéis que toda energía se transforma parte de ella en calor… y eso es lo que pasa con las bombillas de luz, si las dejamos mucho tiempo encendidas contribuyen a aumentar la temperatura del cuarto. Por eso lo mejor es aprovechar al máximo la luz del día, teniendo en cuenta que en verano anochece mucho más tarde y podemos rehusar el uso de las lámparas hasta bien entrada la noche. De la misma forma, es aconsejable apagar todos los dispositivos electrónicos que tengáis en la habitación, especialmente si dormimos cerca de electrodomésticos que pueden generar calor incluso cuando están apagados. Lo mejor es desconectar todos los cargadores y cables de energía de sus respectivos enchufes.

Refréscate tú también

¿Habéis probado a bajar la temperatura de vuestro cuerpo colocándoos compresas frías en las zonas del cuerpo que más concentran calor? Muñecas, codos, talones, cuellos, entrepierna… Probadlo, ¡va genial! Podéis comprar las compresas o hacerlas vosotros mismos con un calcetín rellenado de arroz, así de simple. Se coloca en el congelador una hora antes de usarlo ¡y listo! Los pies también son muy sensibles a la temperatura, así que podéis probar a meter los pies en agua fría unos minutos antes de dormir e inmediatamente sentiréis que se enfría todo vuestro cuerpo.

Hidrátate

El último consejo infalible es beber agua y otras bebidas refrescantes. El calor nos deshidrata y consume nuestras fuerzas, así que lo mejor es beber agua antes de dormir y tener una botella de agua fresca bien cerquita por si nos despertamos a mitad de noche, no tener que levantarnos e interrumpir nuestro sueño.

Ya lo veis, ¡son muchos los trucos que pueden ayudarnos a dormir plácidamente y mantenernos frescos las noches de verano! Ahora solo falta aplicar algunos o todos ellos, ¡y empezar a burlar el calor veraniego!

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