Aprende a poner la mesa

Cuando celebramos algún acontecimiento y recibimos visita, podemos empezar a dudar sobre nuestra capacidad para poner la mesa de forma correcta. Aquí todos esos detalles que debes cuidar con la colocación de tu vajilla.

Aprende a poner la mesa, nuestro día a día

Es una acción que llevamos a cabo todas las personas en todos los hogares y al menos dos veces al día. Poner la mesa, de eso vamos a hablar. Puede que en alguna ocasión tengamos que comer solos en casa y nos ahorremos preparativos, porque la exquisitez la reservamos solo para los grandes momentos con invitados, pero no está de más conocer las pautas correctas de educación que tenemos que seguir a la hora de preparar la mesa. Y es que todos lo hacemos, pero no todos tenemos idea de cómo hay que hacerlo en realidad porque aunque parezca paradójico no es algo que entre en la materia de las escuelas cuando somos pequeños, y si no adquirimos los conocimientos -y lo que es más importante el hábito- difícilmente lo transmitiremos a nuestras genereaciones futuras.

Por ello, vamos a establecer el orden correcto y el posicionamiento adecuado de la vajilla. En primer lugar, como bien hacemos la mayoría debemos colocar un mantel, un mantel eso sí que cubra toda la mesa y no esos mantelitos individuales que todavía pueden verse en algunos lugares. Hecho esto procederemos a colocar los platos. Es importante que se pongan delante de la silla del comensal y que sigamos el orden de plato llano primero y plato hondo segundo, colocando este último encima del anterior, en el caso de que fuéramos a disfrutar de una sopa o de alguna comida líquida.

A continuación pasaríamos a la disposición de los cubiertos. Es uno de los comecocos mayores a los que nos enfrentamos cada día, y al final lo que solemos hacer es poner los cubiertos donde nos da la gana: encima del plato, todos juntos, uno a cada banda…  pues bien, es sencillo: el tenedor a la izquierda y el cuchillo a la derecha con el filo siempre apuntando hacia dentro. Si fuéramos a disfrutar de una sopa, la cuchara deberá ir a la derecha del cuchillo, dado que será el primer cubierto que utilizaremos. Esto es así porque los cubiertos deben ponerse en la mesa en orden inverso a su uso, es decir, colocaremos siempre los que vayamos a utilizar primero en la parte exterior y a partir de ahí colocaremos el resto en orden de su utilización.

Para la bebida, también es oportuno saber que el vaso de agua se coloca en la parte superior derecha. Si fuéramos a consumir vino, colocaríamos la copa a la derecha del vaso y, en caso de consumir diferentes tipos de vino, pondríamos siempre la copa de vino tinto primero y la de vino blanco después. ¿Y qué ponemos en la parte superior izquierda? Normalmente el plato pequeño destinado al pan. Para el postre debemos saber que si la cena es muy formal, los cubiertos pequeños se colocarán junto con los platos de postre una vez se haya terminado de comer y se haya retirado de la mesa el resto de la vajilla. En el caso de una cena informal sí que se pueden colocar al inicio los cubiertos de postre, y en esta caso los pondremos arriba del plato, pero de forma perpendicular al resto de cubiertos. El tenedor lo pondremos con el mango hacia la izquierda y será el más cercano al plato, mientras que la cuchara estará con el mango hacia la derecha y más alejada del plato.

Para terminar, pondremos siempre una servilleta a cada comensal. Las servilletas se pueden colocar en diferentes lugares, lo más apropiado es doblarla en forma de rectángulo y situarla encima del último plato; ahora bien, también se permite la posibilidad de colocarla a la derecha o a la izquierda del plato. En todo caso, evitaremos ponerlas en el interior de los vasos. Si tenemos gracia y habilidad para construir figuras y contamos con servilletas grandes y gruesas, tipo restaurante, podemos sorprender incluso a nuestros comensales con manualidades originales.

Por supuesto, no es necesario decir que toda la cubertería y los platos tienen que pertenecer a la misma vajilla para no romper la uniformidad del diseño y que, si no queremos causar mala impresión, ninguno de los elementos utilizados tendría que ser ni de madera ni de plástico. Dicho esto, habrá que amoldarlo siempre a las circunstancias concretas de cada día y de cada persona. No vamos a seguir todo este ritual todos los días cada vez que nos sentemos en la mesa, dado que ni tenemos el tiempo necesario ni debemos impresionar o quedar bien con alguien. Pero sí que está bien conocer estas pautas para esos días en los que contamos con invitados, especialmente en fiestas, celebraciones y eventos, en los que muchas veces improvisamos y, conociendo de antemano estas mínimas bases de colocar la mesa, nos sentiremos mucho más seguros y sorprenderemos gratamente a cada uno de nuestros comensales. Os invito a que asumáis estas pautas y las pongáis en práctica en vuestras casas, aunque sea en familia. Veréis que cara se les queda a todos ante tanta magnificencia.

Fuente: euroresidentes

Foto: Joseph Mercier

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