Diferentes suelos, diferentes limpiezas

Aprende los mejores consejos y técnicas de limpieza para cada tipo de suelo y mantén brillante y pulida toda la superficie de tu casa

Fregar suelo

Cuando toca la hora de ponerse manos a la obra y limpiar el suelo de toda la casa, puede asaltarnos la duda de cómo debemos hacerlo, pues no todos los suelos son iguales ni están hechos con los mismos componentes, lo que nos lleva a que cada cual tiene su propio producto adecuado y sus propias técnicas de limpieza. Encontramos suelos de parquet, suelos de terraza, otros de mármol… y al final ya no sabemos qué es lo más acertado para que el suelo brille como nuevo, sin restregones ni marcas que el sol revela después del fregado. Vamos a resumir aquí los suelos más comunes con los que podemos enfrentarnos en el hogar:

  1. Suelos de madera. Es un tipo de suelo frecuente en casa, concretamente el parquet o la tarima. Su limpieza diaria debe realizarse con una mopa para acabar con las motas de polvo y una vez a la semana repasar la superficie con algún producto específico para este tipo de suelo. La madera es muy delicada y debemos evitar fregarla con agua de forma continua, porque la humedad puede dañar el suelo, sobre todo si no está barnizado. Un fregado de tanto en tanto sí que puede ir bien si añades un poco de vinagre en agua tibia. Verás que la madera brilla como nunca.

  2. Suelos de mármol. Es otro suelo característico en todos los hogares, y las ventajas que presenta es su dureza y resistancia al desgaste. Para mantenerlo en condiciones óptimas es necesario limpiarlo un par de veces a la semana con agua tibia y jabón neutro. También puedes añadir un poco de suavizante o amoniaco para un resultado más limpio y un aroma único. Como pasaba con la madera, un poco de vinagre blanco nunca viene mal para devolverle brillo.
  3. Suelos de gres. Son suelos de porcelana, esmaltados o rústicos, fáciles de mantener aunque delicados. Los productos de limpieza más agresivos hay que evitarlos en estas superficies que se pueden rayar y perder el esmalte con facilidad. El consejo es el mismo que el de los suelos de mármol: agua tibia, jabón neutro y un poco de amoniaco. Un truquito que también sirve es añadir al agua un chorro de suavizante para la ropa, y así conseguiremos mantener el esmalte reluciente y un aroma fresco, que, en definitiva, es lo que esperamos conseguir de todos nuestro suelos.
  4. Suelos con moqueta. Están muy bien para aislar del frío y de los ruidos y crear un ambiente acogedor en el hogar, pero esto suelos acumulan excesivo polvo. Por ello es necesario una limpieza diaria con una aspiradora, principalmente. Si nos enfrentamos a un problema mayor que el polvo, como pueda ser una mancha, lo mejor es limpiarla cuanto antes posible con un cepillo y un boca de agua con bicarbonato. Si las manchas llevan tiempo… podéis probar suerte con productos naturales como el zumo de limón o el vinagre blanco, que con un poco de agua y jabón, siempre ha sido la mejor solución.
  5. Suelos de terraza. Necesitaremos productos concretos como protectores o abrillantadores para los suelos de terracota, que son los que se emplean en jardines, terrazas y casa de campo. Si son suelos interiores, entonces podremos recurrir también a la aspiradora y la mopa humedecida.

Fuente: decorarossa.com

Foto: iniciativasambientales

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