Guía básica para el cuidado y almacenamiento de los útiles de limpieza

No se trata de ser un obsesivo de la higiene, pero así como nos esforzamos por mantener limpia la casa, debemos cuidar los productos y utensilios que empleamos para tal fin. Así se ahorra y se evitan accidentes.

Productos de aseo bien guardados

Fuente: www.houzz.es en Pinterest

En ninguna casa pueden faltar los desinfectantes, la lejía, los detergentes, los tobos, las escobas, las trapeadores, las esponjas y demás productos de aseo. Son tantas las opciones disponibles y tan grandes sus “beneficios”, que compramos decenas de ellos sin pensar si contamos o no con el espacio suficiente para guardarlos. Si es tu caso, usa esta guía básica para el cuidado y almacenamiento de los útiles de limpieza. Le darás una mejor aplicación y mantendrás todo a la mano.

¿Cómo cuidar y organizar los útiles de limpieza?

Si tienes tus productos de limpieza en un lugar adecuado, alargarás su vida útil. Dejarlos desperdigados por cualquier sitio de la vivienda disminuye su eficacia. Por ejemplo, si el vinagre y el desinfectante permanecen bajo la luz directa del sol, se evaporan. Y si la aspiradora se encuentra en un sitio húmedo, fácilmente podría dañarse.

No todos los hogares cuentan con metros de sobra para habilitar un cuarto de aseo, pero se puede disponer de un armario especial para ello. Generalmente suele ubicarse en la cocina, terraza, patio, lavandero o cochera. Un estante ventilado, seco e iluminado donde se almacenen los implementos de limpieza resuelve muchos problemas. Eso sí, debe estar limpio y ordenado.

Pasos para almacenar y conservar sus artículos de limpieza

Es importante que el depósito o armario esté libre de humedades y que la luz solar no le dé directamente. Debe asearse como cualquier otro espacio de la casa, con esmero y regularidad. Para mantenerlo prolijo ubica los productos por área de uso y ten cada frasco etiquetado. Agrupa los limpiadores para el baño en una cesta aparte, así como los de la cocina y los de la limpieza general.

Lo más difícil es ubicar las fregonas y escobas. Para que no te caigan encima cuando abras las puertas del armario, fíjalas a una pared con unos ganchos o entre dos clavijas. Debajo de éstas pon los cubos y dentro de ellos las esponjas y palas recogedoras. La parte interna de las puertas también pueden servir para este fin.

A menudo se puede derramar algún producto dentro del armario. No se puede dejar así. Lo mejor es limpiarlo de inmediato. Otro punto importante de recordar, es que la mayoría de estos químicos para el aseo son tóxicos, por lo que deben estar fuera del alcance de los niños, y manipularse con precaución. Ten las puertas con cerradura o candado para controlar el acceso y al momento de utilizarlos, procura colocarte guantes especiales.

Optimiza tus herramientas de aseo

Uno de los aparatos que debes cuidar con atención es la aspiradora. Sus funciones pueden verse afectadas por falta de aseo o mal almacenaje. Tras cada uso vacía la bolsa contenedora, igualmente hay que cambiarle los filtros con regularidad (cada seis meses). Reemplaza los cepillos cuando se gasten y hazle un mantenimiento técnico periódico (anual). Cuando la guardes, asegúrate de que el cable quede desenredado y sin magulladuras.

Los cepillos de las escobas y las mopas de los coletos también deben cambiarse cuando estén gastados. No es bueno dejar las fregonas dentro del cubo con agua luego del aseo. Además de oler mal, pescarán hongos y bacterias. Los trapos deben lavarse con jabón y lejía tras su utilización. Es vital que los aclares bien con agua y que los pongas a secar al sol para eliminar bacterias. Ante cualquier reacción alérgica, sustituye los químicos por productos de limpieza ecológicos y saludables. 

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