La importancia de una casa ventilada

Ventilación natural, cruzada o forzada… busca la más apropiada y airea tu hogar para evitar problemas de salud

Ventana

A nadie nos gusta entrar en una casa y respirar ese aire concentrado que se apodera de las paredes cuando no existe un buen sistema de ventilación en el hogar. A veces descuidamos sin querer este aspecto y nos centramos en los buenos aromas que echamos en el agua con la que fregamos el suelo, o en los inciensos que perfuman los espacios, pero a pesar de todos estos esfuerzos por enamorar a nuestro olfato, solo conseguiremos maquillar esa sensación de aire corrompido por el paso del tiempo. Abrir una ventana de tanto en tanto, o la puerta de casa cada vez que entramos y salimos, no será suficiente tampoco para poder respirar un ambiente fresco y agradable.

Por eso, no hay nada mejor que abrir las ventanas del hogar, tres días de la semana al menos, y dejar que el aire exterior renueve todas las partículas inspiradas y expiradas por nuestros pulmones durante nuestra estancia en casa. Es cierto que esto además de aire fresco dejará entrar partículas de polvo que después deberemos limpiar, pero aprovecharemos nuestro día de limpieza en casa para llevarlo a cabo. Aunque sea invierno. Vamos a ver los tipos de ventilación existentes:

  1. Ventilación natural: Es el tipo de ventilación que todos tenemos por costumbre hacer al abrir las ventanas de la vivienda y dejar entrar el aire de la calle. Lo ideal es hacerlo a diario, pero si no es posible, al menos dos o tres veces a la semana, durante una media hora. Esto evitará la condensación de aire en la vivienda. Es aconsejable hacerlo durante la mañana para eliminar la humedad producida en la noche por la respiración.
  2. Ventilación cruzada: Esta ventilación es la que produce corriente en casa. Se consigue cuando abrimos dos ventanas opuestas, por las que el aire llega en direcciones contrarias. Este sistema renueva el aire de una forma más rápida y eficaz.
  3. Ventilación forzada: Hablamos aquí del efecto chimenea, cuando contamos con una de ellas en casa. El aire caliente tiende a subir por la chimenea y se renueva al salir por el tejado, dejando que el aire frío baje. Eso sí, al mismo tiempo las ventanas deben permitir un mínimo intercambio de aire para garantizar la calidad del aire interior. También es importante contar con dispositivos de ventilación que dejen entrar el aire más frío y respiraderos de caballete en el techo para dejar salir el aire más caliente.

Es muy importante supervisar de forma constante la ventilación en una vivienda. De lo contrario, pueden aparecer problemas de temperatura, pérdida de energía, corrientes de aire incontroladas, humedades e, incluso, sobrecalentamiento. Una mala ventilación puede provocar dificultad a la hora de respirar, estrés, anoxia e incomidad. Nunca había quedado tan claro que somos enteramente responsables de la calidad de vida en nuestro hogar.

Fuente: Bricolage

Foto: Wikipedia

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