Los secretos para tener un buen dormitorio

Lograr hacer de tu dormitorio un lugar cómodo y ameno pasa por cumplir algunas condiciones. Entre ellas tener un buen colchón y un juego de sábanas agradables, además de un armario adaptado a las necesidades particulares.

Hacer de tu dormitorio un verdadero espacio de descanso

Tener un dormitorio ideal quizá parezca algo complicado, pero con la ayuda de algunos trucos podrás decorar y acondicionar esta pieza para que te ofrezca el descanso que mereces y sea tan acogedora como has soñado.

Principalmente, como sitio diseñado para recobrar energía el dormitorio debe tener una cama que garantice el confort necesario y reparador. Es el objeto primordial de esta pieza por ello es importante saber ubicarlo.

Una de las recomendaciones claves es evitar colocar la cabecera de la cama debajo de una ventana, en su lugar, hay que fijarla en una pared, y pensar en dejar un espacio considerable en todos sus lados para poder bajar de ella y desplazarse con seguridad alrededor de ella. También es bueno conocer lo que no debería estar dentro de tu dormitorio.

Dormir cómodamente

Para que tengas un verdadero sueño reparador no olvides escoger un colchón de calidad, no hay nada peor que dormir sobre una superficie demasiado rígida o excesivamente floja que no soporte suficiente el peso del cuerpo y lo deje hundir en sus profundidades. Más allá del costo que pueda significar, recuerda que un buen colchón durará al menos una década.

Si ya tienes el colchón que deseas también será necesario cubrirlo con unas sábanas que estén en armonía con los colores de las paredes de tu habitación pero que sean agradables al tacto para que el sueño esté blindado y el cuerpo esté mecido en telas sedosas.

El armario es otro elemento importante, su tamaño depende de las dimensiones del dormitorio pero si cuentas con espacio suficiente puedes darte el lujo de escoger uno donde puedas guardar con comodidad tu ropa. Piensa en ubicarlo en un sitio que no estorbe la entrada a la habitación e inclínate de puertas corredizas si dispones de pocos metros cuadrados.

Una mesita de noche es básica, elige una que combine que contraste con las paredes y que no desencaje con la cama. Ella servirá de soporte para una colocar una pequeña lámpara con una luz tenue que permita una breve lectura antes de dormir, y también para dejar el libro antes de cerrar los ojos o un vaso de agua para saciar una repentina sed nocturna.

A la hora de comprar una que se adapte a tu gusto asegúrate de que no sea más alta que la cama y que tenga una gaveta o un espacio en el inferior para almacenar objetos que puedas necesitar con cierta urgencia.

No hay que pasar por alto el momento de despertar. Al quitarse la cobija y saltar de la cama, lo más agradable sería que los pies descalzos encontrarán una superficie suave y cálida, por ello lo mejor es colocar una alfombra de textura suave y levantarse con el pie derecho para seguir con un buen día.

Luces y calidez

Para iluminar el dormitorio es casi obligatorio prever más de una fuente de luz. Fijar una lámpara potente en la parte superior de la pieza es insuficiente si se quiere también optar por otro ambiente más cálido en ese mismo espacio.

Es preciso poner atención a este elemento que no se puede despachar rápidamente. Si se desea un dormitorio acogedor es prioritario mentalizar aspectos como la intensidad de las luces y algunos elementos que atenúen o den un toque personal a la iluminación.

Como una habitación además de un lugar de descanso, es un espacio que también sirve como vestidor y en algunos casos hace las veces de estudio u oficina, es necesario apuntar a tener una iluminación para sentirse cómodo a la hora de estudiar y trabajar o para probar nuevos atuendos, pero sin perder de vista que sobre todo es una pieza para relajarse.

Entre las ideas que se sugieren para una iluminación general de la habitación son los plafones que se pueden fijar en el techo, pero atendiendo a no encandilar a quien descansa en la cama, por ello hay que cuidar la posición en la que se instalen y siempre tratar de matizar la intensidad.

Algunos prefieren los apliques o candeleros que se instalan en las paredes y que emiten su luz hacia arriba, aunque otros están dirigidos hacia el suelo, éstos proporcionarán luz para todo el espacio. Otra opción, un tanto más moderna, son los focos empotrados que garantizará una iluminación similar en todo el dormitorio. Por su parte los downlights proporcionarán una luz más cercana a la natural.

Cuando la luz que cubre todo el espacio satura con su brillo y ofrece más claridad de la que se requiere, lo ideal es tener como alternativa alguna lámpara más modesta con menor potencia, sea de pie o de mesa, para crear un ambiente más intimista y para prepararse en ese momento previos al sueño.

Mientras tanto una lámpara con brazo flexible será siempre útil si se quiere dedicar unos minutos a la lectura y así no perturbar con la luz general si se comparte la habitación con otra persona o si dentro de la habitación se encuentra el estudio puede usarse sobre el escritorio para tener una claridad más direccionada.

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