Los trucos de iluminación para hacer parecer tu casa más grande

La iluminación de una vivienda es más importante de lo que parece, tanto que puede conseguir que tu casa parezca mayor de lo que realmente es

El arte de iluminar

Decía un estudioso del arte que los edificios son esculturas que generan espacio en su interior, y ese espacio necesita ser iluminado, ya sea porque la luz le venga desde fuera o porque la creemos desde dentro.

Quizá la casa en que vivimos no llame exteriormente la atención, pero podemos hacer que sea bonita por dentro. Cuando elegimos una vivienda siempre nos fijamos en la luminosidad que tiene, eso le da alegría, le hace parecer más grande. Pero cuando oscurece, por mucha luz que tuviera durante el día, de noche, ya sabemos, todos los gatos se vuelven pardos.

La iluminación es como el alma de un espacio. Cuando alguien sonríe decimos que se le ilumina la cara. Cuando iluminamos un texto nos referimos a que lo ilustramos con imágenes o elementos decorativos que diferencian las distintas partes de un escrito. Y cuando hablamos de iluminar un dibujo, nos aplicamos a darle color, contraste, resaltar detalles, definir volúmenes.

Algo similar sucede, o debería suceder, con la iluminación de nuestras viviendas: conseguir que no todas las dependencias sean iguales, decora, crea ambientes, resalta elementos, hace distintas sus dependencias, crea vida, alma.

La iluminación interior es uno de los aspectos más importantes y sin embargo queda generalmente delegado al final de la obra, sin entender que puede llegar a transformar su espacio.

Aspectos generales a tener en cuenta

La iluminación, por lo tanto, no es cosa puntual, aunque también lo sea, sino de conjunto, por eso antes de ir estancia por estancia podemos tener en cuenta algunos aspectos aplicables a todos, con la intención de hacerlos prácticos, acogedores y que parezcan más grandes.

  1. De día procuraremos respetar y potenciar la luminosidad natural con cortinas ligeras, espejos estratégicamente situados para duplicar su luz, superficies claras en paredes y techos, brillantes en muebles y suelos, todo para reflejarla aún más.
  2. Cuando llegue la tarde y la noche empezará la función del alumbrado. Hay que tener en cuenta que los materiales y los colores de los distintos elementos de la casa influirán a la hora de definir y diseñar la iluminación del ambiente: cuanto más oscuros sean, mayor potencia de luz necesaria para conseguir un ambiente óptimo. Si tenemos muebles grandes que absorben la luz que proviene del techo, necesitarás reforzar la iluminación de la sala con apliques o focos extra situados más abajo. En la cocina suele suceder esto.
  3. La mayor ventaja de la iluminación artificial frente a la iluminación natural es que podemos adaptarla a nuestras intenciones y necesidades, mediante reguladores de intensidad. Siempre hay que preguntarse dónde, por qué y cuánta luz debe proyectarse.
  4. Para que la casa parezca más grande, hay que orientar correctamente los focos de luz hacia diferentes zonas para lograr una iluminación uniforme. Una lámpara frente a un espejo ayuda a crear una atmósfera mucho más amplia pues su reflejo potencia la iluminación. Las luces indirectas en puntos estratégicos como cabeceros, estanterías y otras piezas del mobiliario ahorrarán espacio aportando intimidad y personalidad, consiguiendo que las estancias parezcan más grandes.
  5. Las lámparas colgantes proporcionan familiaridad, especialmente en salas de estar, cocinas y espacios de estudio, pero si nuestros techos no son altos no debemos colocarlas muy bajas. Asimismo, las lámparas no pueden ser muy voluminosas.

Es importante, también, tener en cuenta dos factores, el tono de luz y la cantidad de iluminación asociada al mismo. Los tonos cálidos deberán ir asociados a bajos niveles de luz, como ante una puesta de sol. Los tonos de luz más fríos irán asociados a grandes cantidades de iluminación, como un día soleado de playa. Las fuentes de luz cálida tienden a relajar y hacernos sentir a gusto, mientras que las fuentes de luz fría tienden a estimularnos.

Ampliando espacios

Empezamos por los lugares generales de distribución de la casa: recibidores, pasillos, escaleras, que requieren una iluminación general del espacio para crear un ambiente agradable y uniforme que ayude a dar esa sensación de amplitud que se busca. Esto normalmente se consigue mediante apliques o lámparas de techo que ahorran espacio. Habitualmente se han utilizado halógenos empotrados en el techo, últimamente se opta por combinarlos con una iluminación indirecta a través de foseados.

  • La cocina es un espacio muy utilizado y con gran actividad, por lo que necesitamos una luz potente, clara y directa. Para ello necesitamos distribuir correctamente la iluminación con alguna lámpara en el centro y luces puntuales sobre la encimera. Para la zona de refrigerio diario, lo mejor será una luz cálida.
  • En habitaciones pequeñas las lámparas de pie pueden convertirse en un obstáculo importante dificultando el tránsito, por eso los apliques o focos empotrados son una excelente opción para generar un juego de luces y sombras que den más volumen y sensación de mayor profundidad. Otra solución es una lámpara, bastante pegada al techo, que otorgue una iluminación general y uniforme. Además, podrás sumar lámparas de mesa para un efecto más envolvente.
  • En el caso de tener espacios específicos para lectura, estudio o trabajo, se pueden colocar lámparas de iluminación puntual, con una luz clara y directa. Para el dormitorio escogeremos luces suaves y cálidas que favorecen el descanso.
  • En el cuarto de baño el foco de luz general debería venir del techo mediante un foco potente o apliques, iluminando también lateralmente la zona del espejo, para que no genere brillos ni sombras. Lo ideal en este espacio es una luz lo más parecida posible a la natural.
  • En habitaciones más grandes, como la sala de estar, huiremos de un único punto de luz de modo que no se concentre toda la luz en el centro, es preferible colocar además lámparas o apliques apuntando a las paredes.
  • La iluminación en estos espacios debe ser versátil, separando incluso las distintas actividades que pueden tener lugar allí (leer, cenar con amigos, ver la tele) y creando diferentes ambientes. Evitaremos focos que den directamente a los ojos con luz cálida que favorece el descanso.
  • Al ser estancias más espaciosas podemos reforzar y destacar elementos concretos, como cuadros o vitrinas, con luces puntuales. O resaltar distintas texturas: ladrillos, hormigón, piedras, etc. Los apliques empotrados dan un efecto similar al de una lámpara de pie, al tiempo que permiten ahorrar espacio. Si la luz nace a nivel del suelo, dará un efecto teatral y más enigmático.
  • En la zona de comedor es recomendable utilizar lámparas de techo con una luz no demasiado intensa, generando una luz puntual, útil también para cualquier otra actividad que se pueda tener en la mesa, además de comer; pero olvidándonos de la clásica lámpara colgante concentrada sobre la mesa, cenar será mucho más agradable sin esa sensación de frío y claustrofobia visual.

Ya lo vemos: un buen diseño de la iluminación en nuestro hogar es fundamental para disfrutarlo más y sacarle todo el partido. Además, nos permitirá ahorrar mucho dinero si distribuimos bien los puntos de luz y elegimos materiales eficientes, como LEDs y bombillas de bajo consumo, pero eso da para comentarlo otro día.

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