No pintes tu techo, aún…

Es necesario raspar las fisuras del techo y rellenar las grietas con masilla si queremos una renovación perfecta de nuestro techo

Pintar la casa

A todos nos llega ese momento costoso y laborioso de pintar las paredes y techos de nuestro hogar. Tal vez sea porque acabamos de comprar un piso y no queremos todas las paredes blancas, o tal vez porque vamos a realizar un reforma.. en esos casos puede que recurramos a pintores profesionales que no necesitarán consejo alguno para hacer un buen trabajo, en el mayor de los casos; pero seguro que alguna vez en tu vida vas a tener que enfrentarte a coger la brocha gorda y restaurar alguna pared o algún techo que por el tiempo, por la humedad o por un descuido ha acabado estropeado. ¿Y entonces qué? ¿Vaciamos el cuarto y nos ponemos manos a la obra? Si queremos un resultado pulcro y perfecto, será mejor que guardemos el pincel por el momento y hagamos unos preparativos previos.

La pintura es una de las tareas de bricolage más accesibles para todo el mundo. Pintar las paredes no tiene tanta complicación, pero el techo ya son asuntos mayores. Queremos un resultado “chapó”, así que tenemos que prepararlo muy bien antes de empezar para evitar inconvenientes. En primer lugar, vamos a echar un vistazo profundo a la habitación concreta donde queremos pintar y vamos a localizar aquellas zonas de la superficie del techo que necesitan una clara reparación. Conforme las vayamos localizando, haciendo uso de alguna escalera para llegar, hay que raspar las fisuras con una espátula y quitar la pintura antigua o desconchada que se nos ponga por delante.

Cuando hayamos raspado esas zonas, veremos que algunas se han quedado como pequeños hoyuelos sin importancia, pero puede ser que en otros casos las grietas sean más profundas y tengamos que tapar el agujero para conseguir un techo totalmente liso y uniforme. Para ello, tendremos que usar algún producto de relleno -una masilla-, y sellar la grieta. Con el dedo o con una brocha húmeda podemos poner la cantidad exacta y con la ayuda de la espátula podemos restregarla de forma más plana en la grieta del techo. Aunque no obtengamos un resultado perfecto no importa, tendremos que dejar que seque la masilla y posteriormente lijaremos la superficie para nivelarla del todo y retirar la masa sobrante. Si después de esto las grietas siguen formándose -normalmente esto ocurre porque son muy grandes- entonces es recomendable usar una tira de calicó sobre la masilla selladora.

Y ya una vez lijado todo lo necesario, solo tenemos que limpiarlo con un aspirador o un cepillo para retirar todas las partículas sobrantes del techo. Eso sí, si el techo es de yeso debemos hacerlo en seco, mientras que si es de hormigón podemos utilizar agua caliente y jabón. Hecho esto, nuestro techo está listo para ser totalmente restaurado y pintado, bastará poner unos cuantos periódicos por el suelo y proteger todas aquellas cosas que no queramos que se manchen y ponerse manos a la obra.

Es importante realizar todos estos pasos descritos aquí si queremos una renovación perfecta del techo, sino solo conseguiremos maquillar su estado con una nueva capa de pintura. Es algo que tarde o temprano acabaremos haciendo. Al menos hay que pintar el techo una vez cada diez años, porque el tiempo agrieta el yeso, el fuego y el humo de la cocina lo mancha de grasa, la humedad puede también ejercer sus propios efectos y cuando no cualquier descuido -un pelotazo, un zapatillazo a un mosquito…- acaba dejando huellas en lo alto de nuestro hogar.

Foto: Ms G

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