Nuevos consejos para ahorrar en casa

En mitad de la crisis, todos nos preocupamos por los gastos que disparan las facturas del hogar mensualmente. Aquí algunos consejos básicos para conseguir un ahorro efectivo.

En mitad de la crisis, todos nos preocupamos por los gastos que disparan las facturas del hogar mensualmente. Aquí algunos consejos básicos para conseguir un ahorro efectivo.

Es lo único que oímos en la actualidad. Ahorrar. Esa palabra se repite de forma indeleble en nuestra cabeza y nos acecha allí donde vayamos. En el supermercado: “No podemos comprar eso, hay que ahorrar”. En casa: “Apaga la luz, gasta y hay que ahorrar”. En la calle: “Mejor ir a pie… hay que ahorrar gasolina”. Y llega un momento que incluso en tus propios pensamientos aparece la frase: “Será mejor que ahorre o sino no podré…”. Y así es como ha venido mentalizándose a la gente en una época de crisis económica mundial y creando conciencia en la población de que hay que contener el gasto y aferrarnos a todo esfuerzo posible cuando éste signifique un modo de ahorro. En esa misma línea, no se me ha ocurrido otra cosa que daros unos cuantos consejos para ayudaros en vuestro objetivo: 

  1. La luz y el agua. Es una de las cosas que más se oye en casa últimamente como discusión de gasto. Despilfarramos luces por todas las habitaciones, estemos o no, salgamos 5 minutos al baño o 15 a merendar. La luz permanece encendida y consume. Y más de lo mismo ocurre con el agua cuando nos lavamos las manos o estamos fregando en la cocina y dejamos escapar litros y litros de agua mientras nos distraemos mirándonos  al espejo, hablando o tal vez enjabonando platos. Luz y agua se fusionan luego en la factura de cada mes para producirnos un ataque cardíaco, que nos recuerda una vez más: hay que ahorrar. Por eso lo mejor que podemos hacer es aprovecharnos de la luz natural mientras nos sea posible a lo largo del día, y al llegar la noche, apagar la luz cada vez que salgamos de una habitación. Respecto al agua, tratemos de controlar los litros que dejamos perder por la tubería. Nada más rápido y sencillo que bajar el mango del grifo. Y si estamos fregando, recordemos que un lavavajillas es mucho más económico que lavar los platos a mano.
  2. El frigorífico. Es un pequeño truco que está bien que tengamos en cuenta. El frigorífico debe de estar un poco alejado de la pared, no solo para evitar averías en el mismo, sino porque esto favorecerá un ahorro de hasta un 15% en el consumo de este común electrodoméstico.
  3. Frío y calor. A la llegada de cada estación le sigue una subida o una bajada de temperatura y en casa enseguida corremos a protegernos haciendo uso del aire acondicionado o del sistema de radiadores, sin atender al gasto de luz que ello supone. Por ello, desde aquí os invito a  hacer uso de otros elementos ahorrativos, como aislantes del frío y mantas para el invierno, y una buena ventilación con abanico en mano durante el verano. Cuando las temperaturas se hagan insoportables, no nos quedará más remedio que hacer un gasto mayor, pero hasta entonces siempre podemos intentar encontrar otras alternativas más económicas.
  4. Los enchufes. Son algo más que rumores, y es que todo aparato eléctrico conectado a la corriente, aunque permanezca apagado y sin utilizar, está consumiendo un mínimo de energía que a la larga puede ser un gasto importante. Por eso se recomienda desenchufar en la medida de lo posible todos los cables de los enchufes.

Con estos cuatro consejos tan sencillitos, veremos que conseguimos un ahorro notable a final de mes y, con suerte, podremos permitirnos unos mayores lujos para la siguiente.

Foto: Wikipedia

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