¿Quién limpia en casa?

La limpieza del hogar requiere tiempo y esfuerzo. ¿Por qué no implicar a los demás? Para ello necesitas organizar las tareas y tener todo lo necesario para poder realizarlas.

Implica a los demás en la limpieza de tu hogar

La limpieza de la casa es siempre uno de los temas que más problemas genera en la convivencia. Hay que tener presente que limpiar el hogar es un trabajo en toda regla, que compete a todos los que viven en ella. Si para otras cosas se echa una mano, ¿porqué en esta se tiende más a escurrir el bulto? Quizá sea por desconocimiento o por falta de organización, pero eso tiene fácil solución.

¿Qué tal si pruebas a distribuir tiempos, tareas, productos? Porque la limpieza de la casa es responsabilidad de toda la familia. Todos la usan, todos la disfrutan, todos desean que esté limpia y acogedora. Por ello, todos tienen que participar en esta tarea. En este artículo se explica como la organización y los utensilios y productos de limpieza son fundamentales a la hora de limpiar la casa.

Organización en la limpieza de la casa

No puedes pretender limpiarlo todo el mismo día, es verdad que hay tareas de limpieza que son diarias, pero otras pueden hacerse semanalmente o incluso sólo una vez al mes. Entre las ocupaciones diarias se encuentra hacer la cama, el orden de las habitaciones, de la cocina, el fregado de platos, barrer, retirar la basura. Entre las semanales está el fregado de suelos, quitar el polvo a los muebles, la limpieza a fondo de los baños y el lavado de la ropa. Y entre las mensuales podemos pensar la limpieza en profundidad de la cocina; la limpieza de balcones y patios, si se tienen; y la limpieza de los cristales de la casa. A más largo plazo tendrás que hacerte cargo de los techos, tapicería, alfombras, cortinas y paredes.

Tampoco tienes porqué hacerlo tú todo. Desde muy pronto hay que educar en que la habitación que se ocupa depende de cada uno y no sólo en cuanto a hacer la cama, también barrer y por supuesto ordenar el cuarto. También hay que ir incorporando otras tareas sencillas: sacar la basura, recoger la cocina o parte de ella. Barrer o pasar el aspirador.

El fregado de platos puede hacerse también de manera rotativa, asignando distintos días a cada uno. Y, cuando toca la limpieza mensual se puede hacer en plan zafarrancho: ¡todos a limpiar! Implicando, enseñando y aprendiendo a limpiar cristales, balcones, baños, techos…

Al principio nos tocará repetir discretamente algunas de las tareas encomendadas, pero si no se desiste en el intento se conseguirá la colaboración de los demás. Lo importante es no desesperarse y seguir intentándolo hasta que todos te ayuden en esta tarea.

Utensilios y productos

Comprueba que tienes todos los productos y utensilios necesarios para limpiar, desinfectar y cuidar correctamente tu hogar y explica al resto de la familia cómo y para qué se utiliza cada uno. Saber como funcionan estos productos es muy importante para realizar una limpieza adecuada.

En el caso de que te falte alguno deberás ir al supermercado a comprarlo para que, cuando otros tengan que ponerse a limpiar, no puedan esgrimir la excusa de que no encuentran lo que se necesita. Cuando vayas a realizar la compra es muy interesante que te fijes en los productos y los analices, observando todas sus características y comparándolos con otros similares. Así podrás comprar el producto más adecuado para lo que quieras limpiar y elegir la mejor opción relación calidad-precio.

Lo básico en la limpieza de la casa

  • Para la limpieza de suelos es imprescindible tener escobas, recogedores, mopas, aspirador y fregona con su correspondiente cubo. Y los productos adecuados para cada tipo de suelos, no es lo mismo limpiar cerámica o gres que madera, y mucho cuidado si la superficie es de mármol. Tampoco es igual una limpieza superficial que una a fondo con desinfectante incluido. Cada limpieza necesita su producto adecuado.
  • Para la cocina vas a necesitar esponjas. Una pequeña esponja puede ser muy eficaz a la hora de la limpieza. Tanto para la cocina como para el baño, la esponja es una herramienta multiuso que nos ayuda a limpiar distintas superficies de la manera más sencilla. Puedes usarlas para lavar la vajilla con detergente, quitar manchas, lavar los azulejos, o aplicar otros productos de limpieza en toda la casa: cremas limpiadoras, desinfectantes, jabón líquido, etc.
  • También vas a necesitar paños secos, bayetas y estropajos adecuados para cada utensilio a limpiar. Y productos para eliminar la grasa. Para fregar los platos y cacharros puedes probar a mezclar varios tipos de lavavajillas ya que unos quitan mejor la grasa y otros dan más brillo, si los juntas conseguirás el mismo efecto en una única aplicación.
  • Para el polvo de los muebles viene bien tener toallitas húmedas de las que se usan habitualmente para el aseo de los bebés. O puedes valerte de paños húmedos que no suelten pelusa. Humedécelos con algún producto abrillantador y enriquecedor de muebles para que la superficie aguante limpia y reluciente durante más tiempo.
  • De modo parecido se limpian los espejos y cristales, usando un trapo que no suelte pelusa humedecido con una mezcla de agua con vinagre blanco de limpieza. O con el clásico líquido limpiacristales, o las toallitas para limpiarlos que existen en el mercado.
  • Un limpiador de vidrios con mango te ayudará a lavarlos de una manera más cómoda y eficiente. Los hay especiales con una pequeña esponja o almohadilla incluida para sumergir en agua con detergente y lavar los vidrios con facilidad. Algunos tienen mangos extensibles para llegar a los cristales más altos.
  • Para el baño lo ideal es tener productos desinfectantes, antical y abrillantadores. Una esponja semidura, bayetas, y guantes de látex: higiene y seguridad ante todo, ya que evitan el contacto directo con sustancias que pueden ser irritantes, además de protegerte contra bacterias y ayudarte a conservar la piel de las manos más sana.
  • Y para la ropa, detergente y suavizante, y algún tipo de lejía, que puede ser utilizada como blanqueador, disuelta en agua, y para quitar manchas en la ropa blanca, pero este producto de limpieza es también un desinfectante. Bastan unas gotas de lejía en agua para acabar con moho, bacterias y hongos, o eliminar restos de suciedad. Como todo producto químico, debes manejarlo con precaución, ya que puede ser irritante, e incluso puede dañar irreversiblemente la ropa.
  • No olvides tener algún quitamanchas. Hay una gran variedad de ellos para diferentes superficies y materiales, disponibles en botellas rociadoras o en forma de pasta para aplicar con esponjas. Es lo primero que necesitarás a la hora de eliminar manchas en ropa, alfombras, sillones u otros tapizados. Deberás probarlos y ver que producto funciona mejor en cada superficie.

Procura no multiplicar los productos de limpieza, si encuentras uno que te convenza y sirva para varias cosas, aunque sea más caro, cómpralo, a la larga te saldrá mejor y facilitarás que otros se impliquen en las tareas del hogar. Eso sí, debes explicarle al resto de la familia todas las posibles aplicaciones que tiene el producto.

Dicen que es más fácil trabajar como diez que hacer trabajar a diez, y eso pasa también con la limpieza. Puede que en ambos casos termines con el mismo cansancio, pero si has conseguido que otros te ayuden, tu nivel de satisfacción será mayor, lo mismo que el de las personas implicadas. Al final en vez de limpiar se va a tratar de disfrutar y hacer disfrutar.

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...