Trucos para limpiar sofás, alfombras y moquetas

Mantén la suciedad y las manchas a raya con esta guía básica para el mantenimiento de tejidos frágiles como las alfombras, moquetas y los sofás de tela y de cuero.

Salon de otoño

Los sofás, las alfombras y las moquetas son tres elementos que hacen de un hogar algo más acogedor, ofreciéndonos una estética diferentes y una comodidad indiscutible. Pero se convierten fácilmente en piezas muy vulnerables a la suciedad. Mientras sean solo motas de polvo, un buen trapo o un buen aspirador, funcionarán de maravilla para tener la limpieza a raya, pero cuando uno de estos tres elementos recibe una mancha especial, nos vemos en el aprieto de no saber cómo eliminarla, sobre todo si nos damos cuenta del empastre mucho después a lo ocurrido. Si os parece, vamos a ver unos cuantos consejos.

Empezaremos con los sofás. Quizás ellos sean más vulnerables que sus compañeros, pues nos pasamos el día tirados sobre sus cojines, viendo la tele, echando la siesta, leyendo un libro, navegando con el portátil, o haciendo el vago. Si nuestro sofá es de cuero, lo tendremos fácil: un trapo húmedo será suficiente para retirar el polvo cada semana y una toallita de bebé con crema hidratante será igual de eficaz a la hora de retirar una mancha algo resistente. Ahora bien, si nos enfrentamos a una mancha importante de grasa o líquidos como el vino, será mejor que la absorbamos rápidamente con una esponja o servilleta antes de que filtre a la piel, y frotemos con agua y jabón, o si no pintará muy mal el asunto… Respecto a los sofás de tela son mucho más frágiles que los de cuero. El polvo y pequeñas partículas se retiran sin problemas con un aspirador. Si queremos una limpieza más profunda, entonces siempre podemos retirar las fundas del sofá y lavarlas en la lavadora. Si nos enfrentamos a manchas de grasa o líquidas, podemos seguir el mismo consejo que citaba anteriormente.

Centrémonos ahora en las alfombras y moquetas. Las incluiré en el mismo grupo porque son similares a la hora de limpiar. Como dice el refrán es mejor prevenir que curar, así que por encima de todo intentaremos no manchar ni unas ni otras, evitando pisarlas con calzado o comer encima de ellas. Una aspiradora con filtro anti-ácaros será nuestro mejor aliado en esta lucha contra la suciedad más superficial. Ahora bien, si nos topamos con una mancha líquida o grasienta, de nuevo la absorberemos con algún paño para actuar nuevamente con un poco de agua y jabón o quitamanchas. Si se mancharan de barro, tendríamos que limpiarlo una vez seco para cepillarlo hasta convertirlo en polvo. Y si se tratara de cera, tendríamos que endurecerla primero para retirarla a trozos.

Siempre podemos contratar los servicios de algún profesional que se encargue exclusivamente de la limpieza de alfombras, moquetas y sofás, o adquirir una máquina de limpieza al vapor que siempre tienen un resultado más brillante y eficaz, pero sino siempre podemos echar mano de estos pequeños truquitos que hemos visto hoy.

Foto: Pinterest

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