Ventila tu casa todos los días

Dormitorios, baños e inclusive la cocina requieren ventilación constante. Presta atención y acciona, de lo contrario tu hogar puede convertirse en un vertedero de sustancias tóxicas.

Ventila tu casa todos los días

Decir hogar es decir familia, tranquilidad, confort, seguridad. Sin embargo, este último factor puede ser sólo una utopía si no se resuelven acciones tan elementales como la ventilación de la casa. Lo que se encierra se pudre, y esto no tiene discusión. Las sustancias tóxicas acumuladas en el tiempo dañan los muebles, las estructuras, los objetos y hasta los organismos de las personas.

En la vivienda se concentran agentes nocivos contenidos en el humo del cigarrillo, aerosoles, velas convencionales, productos químicos de uso doméstico, materiales de construcción; y ni hablar del sucio de las cortinas, manteles, alfombras; el vapor y las grasas de la cocina; los restos de comida; el moho de las paredes y pisos, entre otros compuestos perjudiciales.

La entrada de aire fresco al hogar es tan importante para la higiene como para la salud de quienes lo habitan, así que presta atención y acciona. Deja que el aire de los dormitorios, bibliotecas, baños, comedores y cocina fluya y se renueve ¿Cómo? A continuación algunos consejos prácticos para ventilar la casa todos los días, ya sea en climas de calor o de lluvia.

Respira aire fresco en tu casa

Ventilar la casa es tarea diaria y obligatoria si deseas respirar aire fresco y no enfermar por causa de la humedad, los malos olores o los gases acumulados. Prueba con estos trucos.

  • Abre las ventanas de cada habitación o estancia a medida que la limpias. No las abras todas a la vez para evitar la creación de corrientes, sobre todo si es invierno. La entrada de aire ofrecerá frescura y contribuirá a que el piso seque rápidamente. Cinco o diez minutos serán suficientes para renovar el aire, pero si pueden ser 30 muchísimo mejor.
  • En verano ventila cada espacio durante las primeras horas del día o en la noche. En todo caso evita que sea durante las horas pico, pues sólo entraría a tu hogar aire caliente y se necesitaría mas aire acondicionado para lograr la temperatura idónea. Igual si en casa alguien es alérgico al polvo, convendrá la ventilación durante la noche o en días lluviosos y húmedos, cuando el viento levanta menos cantidad del mismo.
  • Airear la cocina y los baños a diario no es opcional. En la cocina, la preparación de guisos, el vapor de la plancha y el salpique de aceite, entre otros, van creando una especie de placa mantecosa que se adhiere a las paredes, a los muebles y utensilios, al tiempo que el humo se esparce por toda la casa y deja poco aire limpio para respirar. En el baño, por su parte, se acumulan gases y humedad. Lo ideal es cerrar las puertas y abrir las ventanas al terminar de cocinar y tras cada ducha, de forma que desaparezca el humo, se alejen los olores y se evite la proliferación de hongos producto de la humedad.
  • Si las ventanas dan a una carretera, camino de polvo o una obra en construcción, aguarda la noche o las horas de menos actividad, para que el polvo y contaminación no entren a tu hogar. Las abuelas tenían la costumbre de regar un poco de agua en las afueras para evitar que la polvareda se adueñara de la casa.
  • Llenar la casa con materiales naturales, utilizar pocas alfombras y productos químicos fuertes es vital. Asimismo, evita fumar dentro, pues el humo del cigarrillo es más dañino para quienes lo perciben que para el mismo fumador, situación que empeora con la utilización del aire acondicionado y otros aparatos electrónicos, aunado a la falta de ventilación. Oxigena tu espacio.
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