Así es el efecto ombré en las paredes

El degradé de colores es una técnica que consiste en utilizar varios intensidades de un mismo tono. El resultado suele ser muy llamativo y en las paredes se ve genial.

Ombré en las paredes ¿Por qué no?

Fuente: www.decoralia.es en Pinterest

En los últimos tiempos, ciertos elementos del hogar han estado reclamando su rol protagónico en la decoración. Entre tantas técnicas, el degradado de colores pisa fuerte para cambiar la apariencia de cualquier habitación, sin gastar demasiado. Pero lo ¿has intentando concretamente en tus muros? Así es el efecto ombré en las paredes.

Con solo arreglar una pared, es posible personalizar el espacio e imprimirle carácter. Atrás quedaron aquellos tonos grises, blancos o pasteles, pues la tendencia radica en el uso de colores efervescentes, con un potente efecto visual. Si te apasiona el ombré, sólo tendrás que aplicar la pintura de mayor a menor intensidad, ya sea que empieces de arriba hacia abajo o por los extremos. Aunque los colores pasteles no están prohibidos y funcionan muy bien, puedes probar con un matiz más intenso, como el azul marino.

Del cabello a tus muros. Efecto ombré

Ya lo hemos explicado: el ombré hace referencia a una técnica decorativa, que consiste en aplicar distintas intensidades de un mismo color sobre una superficie, en forma gradual. Puedes jugar a delimitar pequeñas franjas o hacer que la separación entre tonalidades no se note. Presta atención a estos consejos para realizarlo:

  • Preparación. emplea cinta adhesiva para proteger bordes y esquinas del muro. Así evitarás manchar marcos, closets y puertas con salpicaduras de pintura. Aunque no lo visualices, puede que la pared tenga polvo acumulado o suciedad, por lo que conviene limpiarla antes de pinturas. Asimismo, cubre enchufes e interruptores de luz.
  • Elección. Decide qué color deseas usar y sus diferentes intensidades. Esto debe ser desde un tono muy claro a un bastante oscuro. Para saber que tantas franjas vas a pintar, conviene tener un metro a mano, que te ayude a medir la distancia entre cada una. Para mayor precisión, puedes trazar unas líneas que no se vean demasiado.
  • Aplicación. Da igual la dirección que escojas para iniciar el degradé, sea de arriba abajo o de lado, lo importante es que difumines bien la separación, para lo cual podrás ayudarte con una esponja. Es fundamental no usar pintura de secado rápido, pues será más difícil difuminar la línea que divide. Repite el procedimiento con cada tonalidad hasta que termines.
  • Estilo. Estás en libertad de darle la forma que quieras al ombré de tu pared. Este puede ser horizontal, vertical, incluso diagonal. Podrías intentar con un zigzag, por ejemplo. Lo cierto es que una manera simple de llevarlo a cabo es utilizando un rodillo.
  • Regla. Aunque lo divertido de esta técnica es darle rienda suelta a la imaginación, lo ideal es que la combinación no supere los tres colores, pues puedes perder el control del resultado.
  • Técnica-resultado. Si tu intención es ir del color más suave al más intento, debes pintar la primera parte de la pared en color blanco. Si este muro no es muy amplio, lo ideal es que en vez de rodillo, uses brocha. Esto hará que las transiciones se vean mucho más delicadas.

El efecto ombré en las paredes no tiene que centrarse en un solo tono. Crea un degradado con un color principal, que hasta la parte final se transforme en otro color. Lo importante es que se trate de matices que puedan compenetrarse armoniosamente. Si no te agrada este estilo, prueba con las paredes pintadas a la mitad. 

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