Blanco y negro: clásicos que nunca mueren

Combina los colores blanco y negro en cualquier estancia de tu hogar y recrea un ambiente elegante, sobrio y luminoso. Será una experiencia única y gratificante de viajar al pasado.

Combina los colores blanco y negro en cualquier estancia de tu hogar y recrea un ambiente elegante, sobrio y luminoso. Será una experiencia única y gratificante de viajar al pasado.

Mucha modernidad, mucho artilugio y mucho mobiliario minimalista, pero no es lo que andamos buscando. Somos más defensores de lo sencillo, de la elegancia y de la sobriedad, y a veces un color puede expresar mucho más de lo que pensamos. Y es que no hay nada más primoroso que aquello que se nos presenta en blanco y negro. Esta estampa nos recuerda a los años 30, nos ofrece un toque especial, único, como una magia impregnada que solo es capaz de despertar en nosotros ante estas dos tonalidades, blanco y negro, que se fusionan y nos dejan escenas casi monocromáticas. Escenarios de armonía y equilibrio. Escenarios de paz.

Por eso, si estamos pensando cómo decorar nuestro salón y andamos un poco perdidos, quizás este estilo nos resuelva el problema. Se trata de un diseño que ha sido y sigue siendo muy utilizado por decoradores en interiorismo, dada su gran aceptación y sus exquisitos resultados. Tan solo necesitaremos asegurarnos de que nuestro salón únicamente alberga objetos de esos dos colores. Esto impedirá que se rompa la magia y que la escena que aparezca ante nuestros ojos sea como si realmente hubiésemos perdido nuestra capacidad de discenir colores y nos hubiéramos introducido en una  película de Charlot.

Hay  muchas formas de combinarlos. Las paredes siempre serán blancas, el resto correrá a cuenta de nuestra imaginación. La fotografía de arriba puede servirnos de inspiración, pero hay millones de ejempos como este que nos pueden servir de guía. Un sofá blanco, una mesa blanca y unas lámparas de este mismo color, en contraste con muebles negros o de tonalidad oscura, como las sillas, los almohadones del sofá o incluso vinilos decorativos si queremos darle mayor vida a la pared. El juego de los cuadros es también muy importante en este caso, pero lo tendremos muy fácil: únicamente asegurémonos de comprar cuadros hechos en blanco y negro y nos ahorrarán faena. Todo, absolutamente todo: cortinas, estantes, esculturas… deben participar de esta iniciativa bicolor.

Si el tipo de suelo no nos acompaña, siempre podremos recurrir al parquet y elegir una tonalidad de madera oscura como han resuelto en el ejemplo de la imagen. En este caso, observamos que los colores no llegan a ser tan crudos y radicales como el blanco y negro sino que se suaviza esta sensación con tonos opuestos que contrastan entre sí, pero rozando la calidez, a través de un blanco roto y un negro que tira más a marrón oscuro. Podemos jugar con este tipo de decoración como queramos; tengamos en cuenta que en un escenario blanco y negro cualquier objeto que desentone, como algo de color rojo chillón, será el punto de atención de todo ojo humano. Así, podemos centrar la atención de nuestros visitantes en un determinado cuadro, en un sofá, en una escultura… ¡échale imaginación! Todavían quedan muchas cosas por inventar.

Fuente y foto: Home Designing

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