Camas de ensueño empotradas en la pared

Ideal para habitaciones infantiles en las que busquemos una originalidad aplastante

Camas infantiles

Imaginemos dos camas de cuento, en el interior de una habitación infantil. Las cabeceras de las camas están incrustradas en la pared, al estilo de un armario empotrado, pero los pies asoman hacia afuera. Al acostarte, te refugias bajo un elegante techo puntiagudo, imitando el tejado de una casa. Y, para rematar, en ese interior acogedor en el que se refugia  la cabecera de la cama, encontramos un estante en el lateral de la pared, o incluso dos, donde colocar una lamparita de luz, un par de libros o cualquier objeto de decoración. Una idea genial y original que se asemeja a esas habitaciones de Gnomos sacadas de una película Disney.

La foto habla por sí misma, es un invento maravillo que nos presenta Diseño Dazzle, y que les ofrece a los más pequeños un espacio privado donde leer, jugar con sus muñecos y sentirse protegidos por la noche. Indudablemente, en invierno este tipo de cama debe refugiar mucho mejor del frío y, por otro lado, elimina todo tipo de claustrofobia, dado que la altura de esta especie de “nicho” descubierto al aire, permite al niño/niña desenvolverse con soltura en ese cobijo incrustrado en la pared. Podemos despreocuparnos de que al incorporarse en la cama vayamos a sufrir un pequeño chichón, el diseño de estas camas cuida estos pequeños detalles.

Además, la decoración que envuelve el ejemplo fotográfico es sumamente envidiable. Se ha colocado a modo de ventana, dos cortinas, perfectamente plegadas con un lazo, que le dan un toque a la cama mucho más creativo. Lo que también es todo un acierto porque una vez hecha la cama, las cortinas pueden desplegarse y cerrar ese “agujero” de la pared, ofreciendo una visión mucho más uniforme de la habitación, aunque a mí personalmente no me desagrada la vista que ofrece ambas camas con las cortinas corridas.

Si además de todo esto jugamos con la decoración de la pared el resultado es impecable y espectacular. Podemos recurrir a colores vivos y elementos decorativos, o bien a vinilos muy ornamentados que representen escenografías de ensueño, de bosques encantados, de castillos de película, haciendo que el conjunto de la habitación sea, como bien decía al principio, una habitación de cuento de hadas. De seguro que sorprenderá a nuestros huéspedes, a nuestros hijos y a nosotros mismos. Una habitación mágica que nos teletransportará a un escenario sin igual.

Fuente: Decopeques

Foto: apartmenttherapy.com

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