¿Cómo se puede decorar un estudio?

Si necesitas crear una zona de estudio o trabajo en tu casa, o reformar la que ya tienes, no lo dejes pasar, con pocas cosas puedes conseguir grandes efectos

Zona de estudio acogedora y práctica

A la hora de decorar un estudio se piensa en ese tipo de viviendas pequeñas, pisos de reducidas dimensiones y sin divisiones, salvo las imprescindibles (baño y suministros) que también se llaman estudios.Sin embargo, a lo que nos referimos no es a eso, sino a los espacios pensados para concentrarse y trabajar en casa.

Pero no, en este caso se trata de la zona destinada en una vivienda para el estudio o trabajo, más bien de tipo intelectual, también artístico o creativo: dibujo, pintura, montajes visuales. Porque para otro tipo de trabajos mayores ya habría que pensar en un pequeño taller, que ciertamente se puede instalar en un cuarto de la casa, con ciertas condiciones, pero no es eso lo que hoy planteamos.

¿Dónde pongo el estudio?

La pregunta no es baladí (tonta), porque la elección del lugar condicionará de alguna manera o bastante, las decisiones que se tomen a la hora de decorarlo. No es lo mismo ubicarlo en una dependencia exclusiva para ese fin, que compartir espacio en una habitación utilizada también para otros cometidos. Como ya se ha indicado, el estudio puede ocupar toda una dependencia, y así lo tenían bastantes, hasta que empezaron a llegar las pequeñas criaturas con su maravillosa capacidad de ponerlo todo patas arriba, y… a buscar sitio.

Mira por donde tengo una pequeña terraza que no utilizo y me va permitir ganar metros cerrándola e incorporándola al interior de la vivienda como zona de trabajo o estudio. En este caso es importante optar por un cerramiento acústico y térmico adecuado y de calidad que aísle la estancia de ruidos y temperatura. La apertura de las hojas condiciona la distribución del mobiliario que escojas: la hoja batiente resta más espacio interior, la corredera siempre aísla menos.

Puede que la última planta de tu casa esté desaprovechada, pues a convertir la buhardilla en un cuarto de estudio, siempre y cuando tenga luz natural porque todo el día con luz artificial es excesivamente agobiante, que se lo digan a los de algunas oficinas. La zona de menor altura se puede aprovechar para colocar estantes o la pantalla de televisión.

Si no cuentas con los recursos anteriores te toca adecuar una zona del salón para el trabajo, creando zonas diferenciadas pero integradas en el mismo espacio, aunque con cierta independencia. Si no quieres alterar las áreas de estar y de comedor, independiza la zona de estudio con un muro a media altura, casi no requiere obras y hasta puede hacerse con madera.

Si tu salón no da para tanto, te queda el dormitorio, que con un poco de surte tienes el baño al lado, por eso del aprovechamiento del tiempo. Un rincón del dormitorio es más que suficiente para organizar una zona de estudio o de trabajo. En función del espacio, es posible planificar desde una mesa mini hasta un despacho bien equipado; aprovecha, si te es posible una zona con ventanas.

Bueno, ¿ya estás conforme?, porque todavía te queda otra alternativa: la cocina (no recomendada para glotones). En estas dependencias la luz no suele faltar pero se requiere cierta amplitud, que permita la separación suficiente para garantizar que no te salte la grasa; vamos que, mejor que en la cocina, monta el despacho en el office, si lo tienes.

Decoración estudiada para tu estudio

Para pensar en la decoración hay que tener en cuenta el mobiliario que requiere una estancia así, y no es precisamente muy extenso: una buena mesa y una silla mejor todavía, unas estanterías o muebles para almacenaje, una iluminación adecuada y poco más: la papelera, cenicero mejor no. Esto no significa que no se pueda y se quiera crear un ambiente agradable y adecuado, que disponga lo mejor posible al trabajo y a la vez relaje del mismo. Para hacer que esto sea posible es interesante tener una visión de conjunto capaz de construir un todo armónico.

  1. Ayuda elegir bien el tono y el color del suelo, techo y paredes. El suelo te viene dado por la misma vivienda, pero siempre puedes incorporar bajo la mesa de trabajo una alfombra (si eres de pies fríos), esterilla, o plancha de suelo vinílico, sobre las que deslizar la silla. Esto es bastante importante si el suelo es de madera, pues el rozamiento del soporte de la silla, con el tiempo, termina deteriorándolo.
  2. Las paredes en tonos verdes, azules, grises o marfil, siempre combinados con el blanco, pueden generar esa atmósfera luminosa necesaria para concentrarte en el trabajo. La aplicación no tiene porqué ser uniforme. Aprovecha para diferenciar unas paredes de otras empleando tonos distintos, o darle mayor personalidad a zonas determinadas, pero procura que el revestimiento sea mate evitando los brillos, tan incómodos a la hora de trabajar. Lo que no parece adecuado es introducir muchos colorines que conducen a distraerse o desconcentrarse.
  3. El mobiliario poco numeroso, pero grande; necesitas muebles que soporten los equipos de trabajo, o con buena capacidad de almacenamiento y que además dejen espacio para realizar distintas actividades. La mesa no puede ser simplemente, como algunos proponen, una encimera sobre unos caballetes; tiene que ser verdaderamente estable, con una cajonera extraíble debajo en los laterales, si es posible. Lo ideal es situarla frente a una entrada de luz para aprovechar lo más posible la luz natural, pero procurando que esta no deslumbre la pantalla del ordenador. La luz se puede matizar con estores. Si la mesa tiene que ir pegada a la ventana, la opción de apertura oscilobatiente te permite ventilar sin tener que despejar la zona que queda delante del ventanal.
  4. Si los soportes electrónicos que necesitas son muchos y ocupan mucho espacio sobre la mesa, coloca cerca de ella alguna otra mesita o aparador que servirá también para almacenar cosas. Los huecos que se crean entre los pilares y la pared, o retranques en la habitación, son óptimos para situar los estantes o las baldas. Preferible que vayan todas en una única pared y reservemos otras para otro tipo de objetos decorativos.
  5. La silla es digna de consideración y algo en lo que no hay que escatimar dinero, o tendrás que emplearlo después en calmar tu dolor de espalda. Es preferible una silla confortable y anatómica que permita estar varias horas sentado en ella, y, según el tipo de trabajo, con ruedas; en cualquier caso, ligera a la par que estable. Es conveniente tener en la habitación alguna silla más pues puede ser que en algún momento más de una persona esté trabajando conjuntamente en el estudio.
  6. Apuesta por muebles en tonos discretos, claros, y reserva los colores más intensos para los complementos: si te cansas o pasan de moda, siempre podrás cambiarlos sin hacer grandes desembolsos. Aunque las habitaciones de estudio cumplan una función determinada, no quiere decir que no se les pueda dar un toque personal y adaptarla a los gustos personales. Es bueno incorporar algunos elementos decorativos como plantas, cuadros, fotografías, etc. No hay como la motivación afectiva pare realizar un buen trabajo.
  7. He dejado para el final la iluminación que es fundamental en los cuartos de estudio. Se puede colocar un punto de luz general y otra puntual en la mesa. Y, teniendo en cuenta que cuando anochece un único punto de luz puede resultar intenso a la vista, es recomendable instalar otros puntos en el suelo o en otras zonas de la habitación.

Por último, si el estudio forma parte del salón o el dormitorio, ten en cuenta el resto del mobiliario para no romper la línea de conjunto; tanto la mesa como la silla y otros complementos, tendrán que ajustarse necesariamente al espacio disponible.

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