Compartiendo estilos orientales

Las camas bajas ofrecen un campo visual mayor en los dormitorios y un estilo oriental único

Futon japonés

Lo hemos visto en las películas y lo vemos cada vez más en algunas tiendas de interiorismo. Esas camas bajas, al ras del suelo practicamente, que nos evocan imágenes de la lejana Asia o esos futones maravillosos japoneses. Lo cierto es que a la vista nos ofrecen un estilo decorativo único, muy propio del Oriente. Quizás es porque el ser humano tiende a añorar lo que está más lejos de él y esta forma de vida que nos ofrecen las camas bajas nos resulta más atractiva o soñadera que las camas convencionales con cuatro patas y a una altura mínima de medio metro.

Hoy voy a reflexionar sobre las ventajas y los inconvenientes de estas camas bajas, y tal vez así nos decidamos mejor ante una futura compra. Este tipo de muebles orientales se han puesto de moda porque desde nuestro punto de vista cultural son novedosos, diferentes y rompen con nuestro concepto tradicional de lecho.  Y puede parecer realmente una tontería, pero el dormitorio -normalmente en estos caso de matrimonio- puede cambiar y verse muy distinto únicamente regulando la altura de la cama. Pero esto, al fin y a cabo, es solo un impacto visual, estético. Por eso, hablemos de la practicidad.

En general podemos decir que las ventajas de este tipo de cama son más bien estéticas, mientras que los inconvenientes que presenta son funcionales. ¿Por qué? Bueno, en primer lugar hacer la cama a una altura tan baja debe de fastidiar bastante la espalda y ser un poco incordioso, a no ser que sigamos fielmente el estilo oriental y nos pongamos de rodillas para recolocar las sábanas. Por eso, para una pareja de adultos ya entrados en una edad determinada este tipo de cama no es aconsejable. También tendríamos algunos problemas a la hora de levantarnos; acostumbrados a sentarnnos en la cama con los pies en el suelo, despertarnos casi al ras del suelo nos costará acostumbrarnos y adquirir un nuevo hábito de vida. Cierto es que contamos con camas regulables en altura, pero por ahora siguen siendo bastante caras.

Pero a pesar de todo las camas bajas nos atraen, hay que decirlo. Es una forma de dotar a la habitación de un aire oriental, pero al mismo tiempo modernista e incluso romántico. Además, el hecho de contar con una cama baja en altura, hace que el resto de la decoración cobre más importante, dado que la cama ocupa menos campo visual y no cobra tanto protagonismo. La habitación nos resultará más grande, más luminosa incluso y resaltarán sus cuadros o otras partes de su mobiliario. Camas que enamoran, después de todo. Y, buscando algo positivo de todo esto, se me ocurre que al menos no nos haremos daño si rodamos por la cama en sueños y caemos al suelo. Las camas bajas nos ofrecen nuevas perspectivas desde muchos ángulos.

Foto: wikipedia

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