Consejos para acertar en la elección y el cuidado de los manteles

La mantelería es fundamental a la hora de decorar mesas para una reunión especial o para el diarismo. Selecciona la pieza más adecuada para cada ocasión.

Luce la mejor mantelería

Los manteles pueden dar un toque de elegancia o frescura, según la ocasión. Inclusive, una mesa o una encimera deterioradas pueden conseguir un cambio radical si son cubiertas con la mantelería adecuada. Saber escoger estas piezas y darles el cuidado necesario, es clave para aprovechar todo su encanto y potencial.

Lo primero es determinar el tamaño de la mesa y lo que se desea cubrir. Si por ejemplo la base o  las patas del mueble están pasadas de moda o desgastadas, podrías taparlas con la tela, pero hay que tomar las medidas correctamente. Un mantel demasiado corto o extremadamente largo no lucirá.

Tomar en cuenta el diseño de la mesa (cuadrada, rectangular, redonda u ovalada), también es esencial. En el mercado hay propuestas básicas para cada una de ellas, y varían dependiendo de la cantidad de puestos. Si deseas algo más preciso puedes mandar a elaborar el mantel. Detalla el largo del vuelo, elige el textil y ¡listo!

Telas básicas y resistentes para la mantelería

La tela del mantel debe ser bonita y resistente. Las más utilizadas son el lino (por su elegancia) y el algodón (por su versatilidad). Ambos textiles pueden combinarse. El lino como base y el algodón como capa adicional. Lo mejor, es que pueden lavarse con facilidad. Una de las preocupaciones con respecto al lino, es que se arruga demasiado, pero la tendencia lleva a lucirlo con esos pliegues, así que puedes olvidarte de la plancha.

Si se trata de una mesa informal, como el desayunador de la cocina o una para los niños, tiendas especializadas ofrecen manteles que repelen las manchas. Generalmente son vinílicos, plásticos o de una mezcla sintética. También los de poliéster resultan ideales para estos escenarios. Limpiarlos es facilísimo. Basta con pasar un paño húmedo para que luzca impecable.

Colores y diseños a la moda

Siempre viene bien tener varios manteles para cada ocasión. Los tonos neutros como el blanco, beige o gris claro resultan básicos. Son estupendos para colocarlos como fondo, y sobre ellos otro lienzo más llamativo que combine con la decoración general. El contraste con rojo, negro, azul y púrpura luce genial.

Sin embargo, para cenas o almuerzos más formales puedes jugar con las tendencias. Los tonos metalizados y los brillos en telas translúcidas aportan un estilo contemporáneo. Para comidas en la terraza conviene seleccionar estampados selváticos, tropicales y coloridos que llenan de vitalidad y alegría el ambiente.

Tips para salir de apuros

Independientemente del mantel que elijas, es casi inevitable que se ensucie tras una copiosa comida. Las manchas de vino tinto son las más comunes. Para eliminarlas debes secar inmediatamente con una servilleta de papel y ponerle sal suficiente. Luego aspira y limpia. También puedes remojar en agua hirviendo. Evita usar lejía.

Cuando se guardan los manteles por mucho tiempo pueden aparecer marcas desagradables. Coloca una mezcla pastosa de agua con bicarbonato de sodio antes del lavado y verás el problema solucionado. No uses la secadora con tus manteles, especialmente si son de algodón, porque pueden encogerse.

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