Decorar con parquet flotante

A fácil instalación y gran resistencia se une su variedad de opciones decorativas y un coste bajo

Ya hace tiempo que el parqué y las tarimas flotantes se han convertido en algo más que un suelo de moda para pasar a ser la principal opción a la hora de pensar en el suelo de nuestra casa. Sus múltiples ventajas, entre las que destacan su facilidad de instalación y calidad de acabados, los vuelven ideales para cubrir salones, habitaciones, pasillos y casi todos los espacios del hogar. No en vano, más del 90% de las viviendas nuevas que se construyen actualmente contemplan como primera opción este tipo de materiales de madera.

El parquet flotante, primera opción decorativa

Sin duda, la sencillez para montarlos es uno de los principales motivos para decantarse hoy en día por el parqué flotante. No obstante, éste presenta muchas otras cualidades: aislamiento, diversidad de opciones decorativas, coste, adaptabilidad, diseño, etc. Así, estas láminas de madera encajada están desbancando increíblemente otros materiales antes más utilizados como la baldosa, la cerámica y sus hermanos mayores (la tarima y el parquet pegado). Otras ventajas que hay que conocer son: buena resistencia al desgaste y a deteriorarse, nivel alto de aislamiento de ruidos, buena tolerancia a los cambios térmicos, mantenimiento fácil, adecuado para suelos con mucha intensidad de tránsito, rapidez de colocación.

Para que entendamos exactamente de qué estamos hablando, debemos decir que el parquet flotante consiste en piezas de madera (normalmente en forma de láminas alargadas) pegadas unas con otras y que han pasado por un proceso de barnizado con tecnologías de precisión. De estos suelos podemos encontrar principalmente dos tipos: parquet flotante de madera natural y parquet flotante laminado que se presenta recubierto con una resina de melanina. Su diferencia se basa en que este último ofrece, en cuanto a posibilidades decorativas, opciones más diversas: se pueden elegir más colores, tiene diferentes ornamentos, etc. El primero, en cambio, se limita a una única gama de color marcada por el de la madera que se elija.

Como comentábamos antes, la principal característica de estos pavimentos es que ni se pegan ni se clavan en el suelo, sino que tal y como indica su nombre, quedan “flotando” de algún modo sobre la superficie inferior. De esta manera, la cara que no se ve de las láminas de madera y queda por debajo, es apoyada sobre una capa de neopreno o similar (como la gomaespuma) que actúa de aislante. Así observamos que su punto fuerte respecto otra clase de entarimados es que no requiere de complicadas obras para colocarse, hasta el punto de que se puede realizar el proceso sin tener que vaciar por completo la vivienda.

Otro punto que muchos apreciarán es que el parquet flotante puede usarse sobre cualquier tipo de superficie (evidentemente, también encima de un pavimento anterior), con el único requerimiento de que esté plano y que no sea en una zona demasiado húmeda, ya que el agua es incompatible con la madera. Así, no es un tipo de suelo que se use en espacios como la cocina o los baños, y si se hace, es aconsejable usar alfombrillas que lo protejan cerca de los sitios con grifos, lavabo, fregadero, etc. Por lo tanto, los cuidados que debemos tener a la hora de pensar su ubicación es que la temperatura ambiente ronde los 20 grados y que la estancia tenga una buena ventilación, para evitar que el vapor de la humedad se deposite sobre la superficie convirtiéndose en líquido.

Hemos de tener en cuenta también que una vez instalado, la habitación incrementará la altura del suelo cerca de 3 o 4 centímetros. Esto no puede tener mayor implicación, pero si que tenemos que saber que si lo montamos sin haber quitado el anterior pavimento, encontraremos que las zonas en las que no lo pongamos quedarán más bajas.

Se pueden encontrar infinidad de opciones en el mercado de parquet flotante de madera, con diferentes gamas de calidad y precios. De todos modos, en la mayoría de establecimientos podremos encontrar packs que rondarán los 40 euros el metro cuadrado, contando el material más la instalación. En cuanto a los laminados flotantes, el precio se podría reducir a los 32 euros el metro cuadrado con mano de obra incluida.

Foto: Wolfgang Arnold

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