Decorar las paredes imitando la piedra

Podemos, con un poco de maña, cambiar nuestro hogar con una inversión muy chica, y un muy buen gusto. Una de las formas que tenemos para hacer más económico y sencillo nuestro nuevo diseño decorativo es transformar nuestras paredes imitando la piedra.

Técnica Decorativa

Técnica Decorativa

En estos tiempos de crisis, donde tenemos que prestar atención a cada uno de nuestros gastos, muchos podrían creer que es imposible darle un lavado de cara a nuestro piso o nuestra casa. Podrían pensar que es necesario un gasto muy grande para decorar nuestro hogar. Sin embargo, sabemos que esto no es así, que aún en épocas de vacas flacas, podemos, con un poco de maña, cambiar nuestro sitio con una inversión muy chica, y un muy buen gusto.

Una de las formas que tenemos para hacer más económico y sencillo nuestro nuevo diseño decorativo es transformar nuestras paredes imitando la piedra.


Para este trabajo necesitaremos; una llana, un nivel de burbuja, una esponja natural, cinta de enmascarar, una brocha plana, un pincel y, por supuesto, masilla o pasta tapagrietas.

Una vez con todos los materiales listos, como decimos siempre, manos a la obra:

En primer lugar debemos delimitar, con la cinta de enmascarar, la zona en la que vamos a trabajar, recuerden que este labor puede ser útil, tanto para paredes internas como externas.

Esa será la zona en la que aplicaremos la masilla, una vez la hayamos preparado, tal y como figure en las instrucciones, según el fabricante que elijamos. Lo ideal es conseguir una mezcla de unos cinco centímetros de espesor, que extenderemos de manera uniforme con la ayuda de la llana.

Una vez que consigamos distribuir la mezcla por toda la pared, debemos ser realmente muy rápidos, los trabajos que realizaremos a continuación deben hacerse con la mezcla sin endurecerse.

Sobre la masa blanda debemos delimitar las líneas horizontales y verticales que simularan las formas de los “supuestos” ladrillos. Para las líneas verticales, es conveniente emplear el canto más estrecho de la llana, con la ayuda del nivel de burbuja que servirá para no marcar las líneas torcidas. Debemos marcar las líneas con una ligera presión sobre la pared, sin la necesidad de llegar al fondo del revoque.

Imitando la piedra

Imitando la piedra

Luego, una vez delimitados los supuestos ladrillos, presionaremos suavemente sobre ellos con la ayuda de la esponja. Con esto lograremos el efecto rugoso, dejando la superficie de forma irregular, consiguiendo similar la piedra que pretendemos imitar.

El último de los trabajos que debemos hacer antes de que se seque la mezcla, es el de remarcar las juntas, presionando con el pincel las líneas marcadas y consiguiendo un aspecto más real. Ahora si, dejamos secar la masa hasta que se encuentre realmente dura.

Con la masa seca, lo último que nos queda por realizar es la aplicación del barniz acrílico, en tono roble claro, sobre la textura, no sobre las juntas. Éste se extiende con una brocha plana y toques ligeros para obtener el color base del muro. La segunda mano del barniz debemos aplicarla con la técnica del punteo, retirando el exceso del producto. Las juntas debemos pintarlas de color gris claro para simular el mortero.

Después de esto solo debemos esperar que el barniz seque y observar los resultados. Consiguiendo imitar a la piedra en las paredes de nuestro hogar, y, sobre todo, consiguiendo seguir ganándole a la crisis.

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