Diseña la habitación perfecta para practicar yoga en casa

Si añoras un lugar en tu vivienda para conectarte contigo mismo y encontrar equilibrio físico-mental, puedes usar estos consejos para diseñar la estancia ideal.

Ambientar un sitio para hacer yoga en casa

¿Te gusta el yoga? Acondiciona en tu hogar el mejor lugar para practicarlo. Ubica una habitación agradable, ajena a los ruidos de la calle, y transfórmala para sumergirte en las bondades de este arte milenario que favorece el equilibro físico y mental. Debe ser medianamente espacioso, para que puedas realizar tus estiramientos y demás movimientos corporales. Además, debe contar con una buena iluminación y la adecuada coloración, para favorecer la calma. Si no sabes cómo lograrlo, considera seguir estas pautas básicas, y tendrás el salón de yoga perfecto en casa. 

¿Cómo diseñar un salón para yoga en la vivienda?

Después de seleccionar la estancia, hay que trabajar en los tonos. La psicología del color indica que cada matiz tiene un efecto en la percepción y conducta. Por eso es importante seleccionar aquellos que promuevan la relajación. Sin duda los colores suaves, claros o neutros serán los más apropiados, pero asegúrate de que el acabado sea mate, pues el brillo no aporta tranquilidad. Si te apetece algo más alegre puedes optar por el violeta. Por su misticismo puede ser el indicado.

Otro factor esencial en cuarto de yoga es la iluminación. Deja que la luz entre por todos los rincones e instala una lámpara gradual. Recuerda que la luz incide directamente en el estado de ánimo. Los focos amarillos u oscuros no son para nada provechosos en este tipo de espacios. Si eres asiduo practicante de esta disciplina, sabrás que hacer yoga durante el día, cuando hay mayor presencia de luz, aumenta la energía. Pero hacerlo de noche, con una sutil iluminación, favorece el buen descanso, así que considera este detalle.

Incorpora una planta para darle ese toque natural que beneficiará tu oxigenación y respiración. Aunque si tienes la posibilidad, elige una habitación con vista al jardín o al mar, para que la experiencia sea más reconfortante. Abre las ventanas y deja que la brisa recorra cada centímetro. Será mejor que colocar aire acondicionado.

La madera debe estar presente, por ser un elemento que reconforta y transmite calidez. Si el suelo es de parquet habrás resuelto ese punto, pero si no es así, un mueble o cajón te servirá. No exageres con el tamaño, pues sólo requieres capacidad para guardar tus implementos, sin alterar la armonía del lugar.

Dentro de lo necesario para la práctica del yoga destaca una colchoneta, así que no la olvides. Si te apetece un poco de música instrumental a volumen bajo, puedes incorporar un dispositivo electrónico para tal fin.

Creando el espacio ideal

El objetivo de diseñar una habitación para practicar yoga es relajarse en un ambiente sin sobrecargas. Añade cojines o almohadones de telas naturales como el lino o el algodón, que aportarán un efecto acogedor. Introduce también algunos elementos minimalistas que propicien una atmósfera de serenidad. Pueden ser unas velas, una figura artística o una pequeña fuente. No debes olvidar un espejo que te permita ver si asumes las posturas correctas, y un lindo cuadro con un mandala.

Los olores de tu hogar forman parte de su identidad. Si deseas una fragancia que contribuya a relajarte más rápidamente, mientras te dedicas al yoga, los inciensos o las velas aromáticas serán tus mejores aliados. Lo importante es que sea un olor que te reconforte. De otro modo estarás creando el efecto contrario y saturarás el ambiente.

Otra opción son los dispensadores de fragancias con aceites esenciales. Estos son muy útiles para quienes sufren de alergias. Sea cual sea tu elección, requieres contar con un espacio apropiado para guardarlos una vez que haya culminado tu sesión.

Recuerda que la mejor orientación de la habitación para yoga es hacia donde sale el sol, pues en fuente de luz, energía y vida. Para activar el sentido del tacto, muy importante en esta disciplina, puedes optar por una alfombra de fibras vegetales, preferiblemente de textura rugosa, de colores claros y algunos destellos en negro.

Si gustas, puedes crear un pequeño altar, con objetos preciados que te lleven a esa conexión con tu yo interior. Cosas que te evoquen circunstancias placenteras y que te ayuden a hallar un foco de concentración. No importa lo que elijas, lo fundamental es que conecten con tus emociones. Eso sí, nada de excesos ni objetos estorbosos o innecesarios. Mientras más libertad, mejor.

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