Dormitorios para niños: no tienen que ser aburridos para ser ideales

No pienses tanto. Si quieres una habitación en la que tu hijo pueda descansar y hacer los deberes, presta especial atención a estas sugerencias.

Así es como puedes diseñar un cuarto útil y divertido para tu hijo

La tendencia actual es una decoración funcional, y en los dormitorios infantiles no puede haber excepciones. A medida que crecen, los niños irán necesitando mayor espacio para descansar, jugar, estudiar, explorar y expresar su creatividad. Debe ser un lugar cómodo, pero también llamativo, y lo suficientemente completo para fomentar su recreación y preparación.

Lo primero es saber con que recursos cuentas, si estás decidido a invertir o, si por el contrario, harás mano de lo que tienes cerca para convertir el cuarto en algo bonito y con mucha utilidad. No tiene que ser aburrido, pero tampoco tienes que gastarte la vida en ello. Considera las dimensiones del área y administra bien tu presupuesto para transformar este espacio.

Las claves en la decoración de la habitación de los niños

Los tips que se presentan a continuación son fundamentales para conseguir la mejor decoración en la habitación de los más pequeños de la casa.

Acierta con el color

Piensa en el tono de la habitación y analiza sus efectos. Te sorprenderá saber como influyen los distintos matices en la personalidad de tu hijo.

Una buena opción es el azul. No solo admite variedad de combinaciones, sino que al ser el color del cielo y el mar, fomenta la concentración y reduce los miedos. El verde, color de la vida y de la naturaleza, lo hará sentir seguro y beneficiará el descanso de la vista y la relajación, por eso es tan utilizado en las escuelas.

Pero hay otras tonalidades para escoger. El violeta, por ejemplo, estimula la creatividad; el blanco proporciona luz, armonía y serenidad; el lila transmite sabiduría y espiritualidad; el marrón otorga equilibrio; el naranja activa la mente; y el rojo aumenta el entusiasmo.

Descarta el amarillo. A pesar de ser el color de la luz, es más funcional en pasillos. Tampoco uses colores oscuros.

Personaliza cada rincón

Conociendo los gustos y necesidades de tu pequeño, distribuye mentalmente los espacios. Elige qué hacer con la cama. En el mercado hay multiplicidad de opciones en cuanto a color, formas y temas. Muchas de ellas simulan carros, casas, castillos, tiendas de campaña o casas de árbol, pero si prefieres la cama convencional, intenta agregar complementos de sus personajes favoritos. Cómpralos o hazlos tú mismo si eres bueno con las manualidades. Eso sí, trata de conservar un mismo hilo o temática en la disposición de cada elemento. Puedes considerar también las camas que contienen bibliotecas, mesas para ordenadores y cajones para guardar. Además de decorativas, perduran en el tiempo.

La pared puede ser tu gran aliada para dar un aire distinto a la estancia, ya que puede servirle de lienzo para sus magistrales obras de arte si la conviertes en pizarrón. También puede servir como elemento activador de su imaginación si plasmas en ellas superhéroes, flores, figuras geométricas o fotografías originales, según el motivo que hayas escogido. Puedes usar móviles y objetos ajustables e interactivos, siempre que no representen un peligro para el pequeño.

Acondiciona una zona de estudio, en la que se sienta a gusto y en la que tenga todo a mano (lápiz, libreta, libros, etc.). Un buena solución es ubicar la mesa, pupitre o escritorio frente a una pared, de espalda o distante de las cosas que lo divierten. Este lugar debe contar con buena iluminación, y con los muebles y colores adecuados para potenciar su aprendizaje.

No olvides estimular la lectura creando un espacio cómodo para ello, y en el que tú incluso puedas sentarte a guiarlo. No tiene que ser el mismo rincón donde hará los deberes, pero puedes jugar a fusionarlos. Todo dependerá de la edad del pequeño.

Ahora bien, casi todo niño sueña con un sitio solo para él y, en todo caso, para sus amigos, en el que ni mamá, ni papá, ni ningún otro adulto entrará sin su consentimiento. Este debe ser un lugar divertido, donde vuele la ilusión. No necesita de grandes ni costosos artículos. Puede elaborarse a partir de un mosquitero o cortina, que descanse en una alfombra, colchoneta o cojines, con detalles que vengan del techo, como estrellas de vinilo, peluches o muñecos para abrazarles. Tendrá cerca otros juguetes o un pequeño columpio que hará única su zona de diversión. Otra alternativa puede ser una especie de casa de muñecas, en la que tu pequeña pueda entrar a tomar una taza de té helado.

¿Qué hacer con la ropa?

Es una de las preguntas más frecuentes, dependiendo del sexo, la edad y la cantidad de ropa y de calzado que tenga el niño, crea el armario idóneo para él. No pienses en viejos armarios que harán aburrido el cuarto. Aunque él va a crecer, puedes ir aprovechando el espacio para otras cosas y ubicar sus pertenencias en armarios aéreos, cajones, gavetas que puedas ocultar debajo de las camas, escritorios o algún otro mueble que te permite darle el aire que requiere en su época de infancia.

Lo importante es que los niños tengan un espacio propio, con el que se sientan identificados para poder hacer todo lo que les gusta y necesitan para su sano desarrollo físico e intelectual. Y es deber de los padres asegurarles ese rincón especial.

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