Dos propuestas de vinilos para los más peques

Si quieres personalizar la habitación de tu hijo y darle un aspecto original y colorido, los vinilos pueden ser tu solución

Vinilo infantil

A veces no encontramos la forma de darle un aspecto vistoso, alegre y bonito a las habitaciones infantiles. Incluso recurriendo a las paredes bicolor o a la profusa decoración del cuarto, nos gustaría un motivo decorativo que personalizara todavía más la habitación. Y ahí es donde entran los famosos vinilos, cada vez más empleados, para plasmar dibujos, formas y colores en las paredes. De forma que podemos olvidarnos ya de la monotonía de una pared lisa, y ofrecerles, en este caso a los más peques, un paisaje único de motivos infantiles. 

Hoy os traigo un modelo francés realmente único, como podéis apreciar en la fotografía. Colores por doquier, muy vívidos, que alegrarán cualquier espacio donde sea colocado. Los animalillos -el león, la zebra, el elefante…- están realizados con una gracia absoluta, que tampoco se ha escatimado a la hora de pintar los pajarillos que sobrevuelan el cielo. Un vinilo perfecto, por ejemplo, para colocar en la pared cabecera de la habitación, o tal vez en un lateral. Siempre es aconsejable colocarlo en aquella pared que sea visible al entrar en el cuarto, y preferiblemente, que esté iluminada por la luz de la ventana. A partir de ahí, según la disposición de cada habitación, colocar el vinilo será una elección personal de cada cual. Este vinilo francés, al igual que muchos otros de la misma originalidad, podemos encontrarlos en la página web Bumoon por un precio de 100€, realizando la compra online.

Los modelos españoles, concretamente catalanes en este caso, tampoco se quedan atrás. En Decohappy podemos encontrar todo un catálogo de ideas. Hay tantas, que alguna de ellas seguro que acaba convenciéndonos. La compra es realmente sencilla. Luego todo lo que tendremos que hacer es extender el diseño comprado sobre la pared deseada, retirar el papel soporte dejando que el transfer se vaya adhiriendo en la pared y, una vez retirado, repasar con un trapo o espátula presionando sobre el vinilo para garantizar su adhesión. Después de eso, solo te quedará quitar la cinta de carrocero que enmarca el vinilo y retirar esta vez el transfer de la pared con gran cuidado.

De esta forma, el motivo decorativo quedará totalmente integrado en la pared como si la mano de un auténtico pintor hubiese pasado por allí.  Seguro que le arrancas una sonrisa a tus hijos. Alegrarás la habitación, alegrarás al que se hospede allí y alegrarás a los huéspedes que la visiten.

Foto: bumoon

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