El árbol de los sueños

Sania Pell nos regala esta magnífica idea con la que propone sustituir el tradicional árbol navideño, por este elegante diseño donde puedan colgar todos nuestros sueños.

Arbol sueños

No todos somos supersticiosos, pero en el fondo hay algo en el ser humano que nos obliga a creer en la fortuna. Por eso, en el interior de cada hogar reside un puñadito de sueños en suspensión que buscan hacerse realidad. Y puede que lo hagan o puede que no. Pero lo que es indudablemente cierto es que aquellos sueños que están presentes en nuestras vidas son los que más posibilidades tienen de cumplirse, mientras que aquellos que se quedan encerrados en nuestras mentes, en pensamientos volubles que tienden a evaporarse con el paso del tiempo… esos sueños igual que nacen espontáneamente, mueren en el mismo sitio dónde vieron la luz por primera vez.

Por eso, lo importante es exteriorizar esos deseos y tenerlos siempre presentes, y qué mejor forma de hacerlo que escribiendo cada uno de ellos en un papel. Esto lo que nos permite no sólo es recordarlos sin esfuerzo, sino fijar a través de las palabras qué es exactamente lo que queremos conseguir. Pueden ser sueños, pueden ser deseos, pueden ser objetivos o metas. Sea como sea, lo importante será escribirlos para prolongar su vida y, muy importante, no tirar nunca el papel de cada sueño hasta que no se haya cumplido.

Y todo esto, ¿cómo lo podemos aplicar en el campo del interiorismo? Pues existen muchas formas de decoración que se han desarrollado en torno a este tipo de ideas. Una de las que me parecen más fáciles y vistosas es la que nos trae Sania Pell con su curioso árbol de navidad. Se trata más bien de un jarrón en el que esta diseñadora ha recolectado varias ramas de árboles muy elegantes, finas, con curvaturas interesantes, sustituyendo así el típico árbol de navidad por este elemento tan decorativo. Y como bien sabremos por otros muchos ejemplos que habremos leído, lo bueno de utilizar troncos de árbol es que nos permiten colgar todo tipo de cosas. Y en este caso no vamos a colgar las famosas bolas de colores, ni guirnaldas, ni luces, ni nada típico navideño. Sino que vamos a ser originales y vamos a colgar nuestros sueños en cada ramita de árbol, utilizando eso sí un mismo formato en cada papel para no romper la armonía del conjunto.

Y llegados a este punto, podemos tener fe o no, pero lo cierto es que habremos conseguido una forma de decoración diferente y bonita. No necesariamente tiene que ser sustituta del árbol navideño, podemos obviar este detalle y aplicarlo en cualquier otro contexto. Luego ya veremos si nuestros sueños se cumplen o se quedan colgando para siempre. Pero al menos que no nos quede la espinita de no haberlo intentado.

Foto: Interimoo

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