El estilo nerorromántico sigue siendo una moda

No se trata de convertir la vivienda en el hogar de Barbie con todo pintado de rosa y flores. Ambientar los espacios con piezas delicadas y elegantes es parte del neorromanticismo. Acá algunas claves para su aplicación

Fuente: namehome.us en Pinterest

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Aunque sus orígenes se remontan a los siglos XVIII y XIX, el estilo neoromántico sigue siendo una moda en el hogar. Catalogado por los expertos en el diseño interior como neorromanticismo, las casas modernas buscan añadir ese toque delicado, sutil y femenino que le caracteriza, sin perder contemporaneidad.

La manera más fácil de incluir la tendencia es usando elementos que evoquen la esencia de este movimiento que brindó una percepción naturalista o realista del arte. Su sentimentalismo se ve reflejado en decenas de accesorios que, siendo nuevos, parecen sacados de otra época.

Por ejemplo, una cajonera con estampado de flores sutiles en tonos rosa y pastel, creada por diseñadores franceses, que pertenece a la colección Ypperlig de la popular tienda Ikea. También destacan jarrones elaborados en gres, tumbonas, espejos, alfombras y lámparas.

Colores para lograr una decoración de estilo romántico

La correcta elección de los colores es esencial para adecuar los ambientes al neorrománticismo. El morado, el lila, el coral, el gris perlado, el turquesa, el blanco y el rojo destacan, pero hay que saber aplicarlos en su justa medida. Si se trata de una habitación, por ejemplo, se puede destacar una pared con el coral y seleccionar matices neutros para el resto de los muros, así lucirá más elegante y moderna la estancia. La guinda del pastel podría ser un cabecero vintage para la cama. Incluso, podrías instalar un bonito dosel.

Otra opción es colocar un papel tapiz estampado con flores grandes. Igualmente, se puede añadir ese motivo a los edredones o añadir una pintura de un paisaje floral que destaque. En cuanto a los cojines, no hay que abusar. Si ya hay estampado en la ropa de cama, es preferible emplear unos almohadones unicolores y jugar con las texturas de las telas. Terciopelos, brocados, lino y encajes lucirán geniales.

Si bien el romanticismo se destacó por la sutileza de sus formas, el neorrománticismo dio un paso más e incorporó franjas anchas y figuras geométricas, así como plumas, cintas y encajes que, en sus tiempos, se adherían a las puertas, cómodas, cabeceras y más. La mezcla de texturas marcó un hito en esta tendencia.

Accesorios infaltables para tener éxito

Las plantas y flores coloridas son otro detalle propio del neorrománticismo. Comprar un bonito jarrón rojo y colocarlo sobre una mesa auxiliar blanca con flores en tonos pasteles, es una oda a la sensibilidad de la época que se quiere evocar. Pueden usarse plantas naturales o artificiales, aunque son preferibles las primeras. Solo repartiendo verdor por toda la casa la ambientación cambia.

Ya sea dentro del dormitorio o en el salón recibidor, un sillón estilo orejero, tapizado en una tela estampada o unicolor (rosa) dará ese aire de romanticismo. Es por ello que un sofá, silla o diván de diseño antiguo no debe faltar. Las patas pueden ser en madera laqueada en tonos dorados para resaltar aún más el tapizado.

Elige piezas de porcelana, floreros, candelabros, figuras de flores o baúles y refuerza la ambientación. Lo importante es no excederse en la cantidad. Puedes agrupar varios de estos adornos en una mesa o adquirir uno grande que sobresalga. Un detalle encantador, son estas tazas con cremallera disfrazadas de romanticismo. Un espejo redondo con marco dorado o una lampara colgante con diversos tonos rosa, sumaran encanto.

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