El fanastismo por los cuadros

Rescatando los ideales del Barroco, apostar por la aglutinación de cuadros en una misma pared puede resultar una decoración original e idónea para dar vida a algún espacio de tu hogar

Rescatando los ideales del Barroco, apostar por la aglutinación de cuadros en una misma pared puede resultar una decoración original e idónea para dar vida a algún espacio de tu hogar

A todos nos gustan los cuadros. Son bonitos, alegran los espacios, distraen las miradas, matan la homegeneidad de las paredes y nos invitan a perdernos en sus trazados. Por eso todos tenemos algún cuadro colgado en nuestra casa, es como una vieja tradición, como una costumbre adquirida desde hace siglos. Cuando observamos “vacíos” en las paredes de nuestro hogar, tendemos a pensar en los cuadros como si esa fuese la única opción existente para rellenarlos. Y en verdad existen muchos otros elementos ornamentales que podrían cumplir la misma función: puzzles, tapices sobre tela, platos decorativos, pósters, recortes de papel, fotografías, tablones de corcho, calendarios originales, figuras de cerámica y toda una gran variedad de ornamentos con los que podríamos cubrir nuestras paredes lisas y uniformes. Y, sin embargo, los cuadros son nuestra decoración por excelencia.

Hasta un punto inimaginable, porque ya no hablamos de esas casas convencionales que presentan un cuadro por estancia, sino de hogares que apuestan por un fanatismo total y acaban recreando lo que se asemeja a una exposición de museo, rellenando la pared casi a la totalidad con cuadros y más cuadros, de diferentes tamaños, rompiendo los esquemas y buscando eso que todos andamos persiguiendo siempre: la originalidad. Y es que esta forma decorativa bebe un poco del estilo barroco y nos deja imágenes realmente maravillosas. Lejos de aparentar ser una casa destartalada con una decoración improvisada, el efecto que se consigue es el de sorprender gratamente a los visitantes, con una estética bonita, completa y singular.

Para este tipo de casos, se suele recurrir a cuadros de tamaños dispar, pero con un mismo estilo pintoresco, como si todos ellos hubiesen salido del pincel del mismo artista, y se colocan uno al lado del otro, guardando mínimas distancias, y siguiendo un esquema parecido al del clásico juego Tetris. Es un tipo de decoración idónea, por ejemplo, para el salón o comedor, la sala de estar, un estudio o una biblioteca. Le proporcionará un toque casi intelectualista, artístico, minimalista, diferente. Ya no vale aquello de colocar dos cuadros grandes cubriendo mitad de pared. Ahora la moda pasa por rescatar la decoración rimbombante, ofreciendo un verdadero paisaje donde tus visitantes podrán perderse durante largos minutos, mirando aquí y allí, sin poder elegir qué cuadro les impacta más y sin poder quitarle el ojo a la pared mientras charlan contigo desde el sofá.

Foto: moverelbigote

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